Actualizado: 25 Septiembre, 2021 13:22

A 30 AÑOS DEL PICADERO

Por Elena Luz González Bazán especial para Latitud Periódico

25 de mayo del 2012

Este martes 22 de mayo, a partir de las 18 horas, en el Pasje Enrique Santos Discépolo 1857, teatro Picadero abrió sus puertas. Ubicado a metros de la avenida Corrientes y Riobamba.

El emprendimiento es impulsado por Sebastián Blutrach y cuenta con el apoyo del Ministerio de Cultura porteño.

Estuvieron los nombrados más Hernán Lombardi, Ministro de Cultura porteño; Tito Cossa, presidente de Argentores y emblema de Teatro Abierto; y personajes de la cultura.

Hace más de 30 años fue destruido por un incendio intencional que quiso y no pudo callar la libertad de expresión, y luego de algún valioso intento de volver a hacerlo funcionar como teatro, hoy es una realidad que este ámbito, histórico en su esencia y nuevo en su concepción, recuperará para el teatro uno de sus más preciados espacios, el cual contará con 295 butacas distribuidas en forma semicircular (en forma de anfiteatro). Además contará con un espacio gastronómico temático y una gran terraza con fines múltiples, junto a diferentes lugares para la comodidad tanto del artista como del espectador, afirman desde el ministerio de Cultura.

El martes 29 de mayo, se estrenará la primera producción (en este caso una coproducción entre Pablo Kompel y Sebastián Blutrach). Se trata del musical “Forever Young”, que adaptada por el grupo español Tricicle estará dirigida por el Macoco Daniel Casablanca.

EL EDIFICIO

Emplazado en el Pasaje Rauch 1843 (hoy Pasaje Enrique Santos Discépolo), fue diseñado en 1926 por el arquitecto Benjamín Pedrotti para ser usado por una fábrica de bujías. Su fachada podría inscribirse en el estilo “Florentino”. Su constructor fue A. Carte. Téngase en cuenta que esta ciudad para aquellos años fue una ciudad industrial.

Hacia 1920, Don Armido Bonelli era el representante de las Bujías alemanas Bosch. A causa de la Primera Guerra Mundial, la marca es expropiada por el Gobierno de EE.UU. y pasa a llamarse American Bosch: es por eso que la sigla "AB" y la cara del aviador es el logo que vemos en la salvada fachada. La cara pertenece a "FRITZ", el personaje de un aviador alemán que era el isologo de la marca germana original.

El pasaje donde se encontraba la fábrica se llamaba Coronel Rauch. La calle fue parte del trazado del primer tramo ferroviario que recorrió Buenos Aires y por allí circulaba la mítica locomotora "la Porteña", que hoy se exhibe en el Museo de Luján, esto fue en 1857 y posteriormente cuando el primer tren, de la mano de Caminos de Fierro introduce el gigante de hierro para hacer primero, el recorrido entre la estación El Parque, actual Teatro Colón y el barrio de Floresta, pasando por la plaza 11 de septiembre. Floresta estaba en las afueras de la ciudad colonial.

A fines de los 70, Guadalupe Noble junto a Antonio Mónaco, comenzaron a idear una sala teatral adelantada para su época, que rompiera con el modelo clásico del teatro “a la italiana”. Soñaban con una sala polivalente, con una estructura que le permitiera cambiar y adecuarse a todo tipo de puestas. La intención era concebir un espacio dramático no convencional, que diera cabida a propuestas nuevas. En 1977 se establece el decreto ley que erradica la industria de la Capital Federal, es el momento de la migración laboral hacia los alrededores. La Ciudad va ir perdiendo su naturaleza laboriosa y se va transformando.

Así es como el 21 de julio de 1980, inauguraron en este edificio el Teatro del Picadero con "La otra versión del Jardín de las Delicias", inspirada en "La máscara de la muerte roja", de Edgar Allan Poe.

Por su espíritu vocacional e independiente, fue la sala seleccionada para presentar, en 1981, el ciclo Teatro Abierto, una manifestación que agrupaba a dramaturgos, directores, escenógrafos, técnicos de la escena y actores, que decidieron demostrar que el teatro argentino, a pesar de la indiferencia gubernamental, todavía existía y gozaba de buena salud. Eran tiempos de intolerancia y violencia, donde el pensamiento podía ser un instrumento muy peligroso para los miembros del poder político en manos de una dictadura militar. La respuesta oficial a este emprendimiento cultural fueron bombas de magnesio que se tiraron al amparo de la quietud de la madrugada. Su interior fue totalmente destruido, solo quedo en pie su fachada que se conserva intacta.

En su corta vida, de menos de un año, su nombre se convirtió en un icono de la memoria de la cultura de la resistencia.

Reconstruido tras el incendio, funcionó durante años un estudio de grabación hasta que en 2001 se intentó recuperarlo como espacio escénico. Así, el 16 de julio de aquel año se reinauguró la sala bajo el nombre de El Picadero, con dirección artística del actor y director Hugo Midón e inversión del empresario Lázaro Droznes, que lo adquirió en 1991. Se presentaron obras que conjugaban teatro y música, pero aquellos eran tiempos difíciles y el emprendimiento no prosperó. El lugar tuvo otros dueños hasta este presente en el que Sebastián Blutrach, exitoso y joven productor teatral lo adquiere y se lanza a la tarea de conservar su fachada, su espíritu; y a la vez proveerlo de la más moderna tecnología para presentar espectáculos de primer nivel.

FUENTES: Prensa del Ministerio de Cultura y fuentes propias.

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