A
30 AÑOS DEL PICADERO
Por
Elena Luz González Bazán especial para Latitud
Periódico
25
de mayo del 2012

Este
martes 22 de mayo, a partir de las 18 horas, en el Pasje Enrique
Santos Discépolo 1857, teatro Picadero abrió sus
puertas. Ubicado a metros de la avenida Corrientes y Riobamba.
El
emprendimiento es impulsado por Sebastián Blutrach y
cuenta con el apoyo del Ministerio de Cultura porteño.
Estuvieron
los nombrados más Hernán Lombardi, Ministro de
Cultura porteño; Tito Cossa, presidente de Argentores
y emblema de Teatro Abierto; y personajes de la cultura.
Hace
más de 30 años fue destruido por un incendio intencional
que quiso y no pudo callar la libertad de expresión,
y luego de algún valioso intento de volver a hacerlo
funcionar como teatro, hoy es una realidad que este ámbito,
histórico en su esencia y nuevo en su concepción,
recuperará para el teatro uno de sus más preciados
espacios, el cual contará con 295 butacas distribuidas
en forma semicircular (en forma de anfiteatro). Además
contará con un espacio gastronómico temático
y una gran terraza con fines múltiples, junto a diferentes
lugares para la comodidad tanto del artista como del espectador,
afirman desde el ministerio de Cultura.
El
martes 29 de mayo, se estrenará la primera producción
(en este caso una coproducción entre Pablo Kompel y Sebastián
Blutrach). Se trata del musical “Forever Young”,
que adaptada por el grupo español Tricicle estará
dirigida por el Macoco Daniel Casablanca.
EL
EDIFICIO
Emplazado
en el Pasaje Rauch 1843 (hoy Pasaje Enrique Santos Discépolo),
fue diseñado en 1926 por el arquitecto Benjamín
Pedrotti para ser usado por una fábrica de bujías.
Su fachada podría inscribirse en el estilo “Florentino”.
Su constructor fue A. Carte. Téngase en cuenta que esta
ciudad para aquellos años fue una ciudad industrial.
Hacia
1920, Don Armido Bonelli era el representante de las Bujías
alemanas Bosch. A causa de la Primera Guerra Mundial, la marca
es expropiada por el Gobierno de EE.UU. y pasa a llamarse American
Bosch: es por eso que la sigla "AB" y la cara del
aviador es el logo que vemos en la salvada fachada. La cara
pertenece a "FRITZ", el personaje de un aviador alemán
que era el isologo de la marca germana original.
El
pasaje donde se encontraba la fábrica se llamaba Coronel
Rauch. La calle fue parte del trazado del primer tramo ferroviario
que recorrió Buenos Aires y por allí circulaba
la mítica locomotora "la Porteña", que
hoy se exhibe en el Museo de Luján, esto fue en 1857
y posteriormente cuando el primer tren, de la mano de Caminos
de Fierro introduce el gigante de hierro para hacer primero,
el recorrido entre la estación El Parque, actual Teatro
Colón y el barrio de Floresta, pasando por la plaza 11
de septiembre. Floresta estaba en las afueras de la ciudad colonial.
A
fines de los 70, Guadalupe Noble junto a Antonio Mónaco,
comenzaron a idear una sala teatral adelantada para su época,
que rompiera con el modelo clásico del teatro “a
la italiana”. Soñaban con una sala polivalente,
con una estructura que le permitiera cambiar y adecuarse a todo
tipo de puestas. La intención era concebir un espacio
dramático no convencional, que diera cabida a propuestas
nuevas. En 1977 se establece el decreto ley que erradica la
industria de la Capital Federal, es el momento de la migración
laboral hacia los alrededores. La Ciudad va ir perdiendo su
naturaleza laboriosa y se va transformando.
Así
es como el 21 de julio de 1980, inauguraron en este edificio
el Teatro del Picadero con "La otra versión del
Jardín de las Delicias", inspirada en "La máscara
de la muerte roja", de Edgar Allan Poe.
Por
su espíritu vocacional e independiente, fue la sala seleccionada
para presentar, en 1981, el ciclo Teatro Abierto, una manifestación
que agrupaba a dramaturgos, directores, escenógrafos,
técnicos de la escena y actores, que decidieron demostrar
que el teatro argentino, a pesar de la indiferencia gubernamental,
todavía existía y gozaba de buena salud. Eran
tiempos de intolerancia y violencia, donde el pensamiento podía
ser un instrumento muy peligroso para los miembros del poder
político en manos de una dictadura militar. La respuesta
oficial a este emprendimiento cultural fueron bombas de magnesio
que se tiraron al amparo de la quietud de la madrugada. Su interior
fue totalmente destruido, solo quedo en pie su fachada que se
conserva intacta.
En
su corta vida, de menos de un año, su nombre se convirtió
en un icono de la memoria de la cultura de la resistencia.
Reconstruido
tras el incendio, funcionó durante años un estudio
de grabación hasta que en 2001 se intentó recuperarlo
como espacio escénico. Así, el 16 de julio de
aquel año se reinauguró la sala bajo el nombre
de El Picadero, con dirección artística del actor
y director Hugo Midón e inversión del empresario
Lázaro Droznes, que lo adquirió en 1991. Se presentaron
obras que conjugaban teatro y música, pero aquellos eran
tiempos difíciles y el emprendimiento no prosperó.
El lugar tuvo otros dueños hasta este presente en el
que Sebastián Blutrach, exitoso y joven productor teatral
lo adquiere y se lanza a la tarea de conservar su fachada, su
espíritu; y a la vez proveerlo de la más moderna
tecnología para presentar espectáculos de primer
nivel.
FUENTES:
Prensa del Ministerio de Cultura y fuentes propias.
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