¨Es la educación primaria la que civiliza y desenvuelve la moral de los pueblos. Son las escuelas la base de la civilización¨.

Domingo Faustino Sarmiento

Viernes 24 Marzo, 2017 11:08

 

La economía argentina comenzó a sufrir un profundo deterioro hacia mediados de los sesenta, como ya lo dije más arriba. La caída salarial y en general del ingreso familiar ha sido pronunciada.

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EL GOLPE DEL HORROR
PARTE IV

Por Juan Carlos Cena especial para Latitud Periódico

25 de marzo del 2014. Actualizado el 24 de marzo del 2017

Despojados de su memoria, los pueblos se opacan, mueren. Y suelen morir en la algarabía de imaginar que el pasado no interesa, aturdidos por voces que los llaman a no recordar.
Héctor Shmucler

FORMACIÓN LA COMISIÓN INTERFERROCARRILERA

Tal como lo documenta la historia de los ferroviarios, una vez más, estos comenzaron a organizarse para resistir. Experiencias resistentes y de luchas anteriores pertenecientes a los trabajadores aparecía en la memoria colectiva. La comisión estaba constituida por militantes de los cuatro gremios ferroviarios a nivel base. La contribución más fuerte de compañeros correspondió a La Fraternidad.

Los referentes nacionales más importantes que apoyaron a esa organización fueron Luis Etchezar, Alberto Puebla y Carlos Álvarez. A nivel base por el Mitre eléctrico, el negro Zamora y Cáceres; el Tigre Millán y Horacio Zárate por el San Martín Retiro; por Junín Antonio Lemagio; Micciarelli por el Roca-Mar del Plata; Rocaro (Rocarito), ferroportuario-Puertos Nacionales; Pezzoa por el Urquiza Lacroze y Borbachá en el Instituto de Servicios Sociales, a ellos, a los fraternales no los habían intervenido, pero la dictadura ejercía un rígido control sobre sus actividades. Los tenían bajo amenaza de intervención. Se permitían las asambleas pero con veedores militares. No tenía validez lo resuelto si esos correveidiles no estaban en el momento.

-Esta modalidad la rechazamos; no podía ser que este gremio admitiera esa imposición de los milicos. Teníamos casi cien años de lucha y nuestra comisión estaba constituida por gente de izquierda y peronistas combativos. Las reuniones las realizábamos una vez en cada seccional, en casa de compañeros, o en el último piso de La Fraternidad; allí nos cuidaban otros compañeros. Era una cuestión de principio, de dignidad, era un deber militante rechazar a los vigiladores cada vez que aparecían en las asambleas, éstas dejaban de sesionar, -contaba Horacio Hilario Zárate, secretario primero y presidente después de la seccional Retiro San Martín durante la dictadura.

-El estatuto no permite gente extraña al gremio en las asambleas -le decían al vigilador-. Usted sabrá comprender. Retírese, espere afuera, -repetían todos en coro. Comenzaba una asamblea en la Seccional San Martín-Retiro en Santos Lugares. Iban a decretar un paro. Fuertes discursos se entonaron. El vigilador afuera, no veía ni escuchaba nada. El local cerró sus aberturas y nada se filtró. El vigilador avisó de la anomalía. Se decretó no más un paro para ese día a las 6 de la tarde, toda una corajeada.

Llegaron los milicos arrimando camiones. Terminó la asamblea. Se lo llevaron al Tigre Millán presidente de la seccional, y a Zárate, el secretario. Derecho al SIDE. Allí les enseñaron sus antecedentes políticos -que no eran pocos, toda una vida resistiendo- como diciéndole los tenemos controlados. Los cargaron de amenazas y castigos. Los dejaron en libertad, pero antes les preguntaron: ¿Quién es el responsable?

-La asamblea -contestaron redondo-, nosotros sólo somos voceros de lo que ellos deciden. No entendían la verticalidad al revés. Los dejaron en libertad, pero los cargaron de amenazas. Regresaron a la seccional. Ahí estaban los compañeros esperando. Informaron todo. Otra corajeada, para que vean los milicos que los paros lo decretan todos y nadie arruga, largaron otro para las siete de la tarde. No atraparon a nadie. Se esfumaron.

-Uno sacaba pecho, se envalentonaba, y no es que fuéramos guapos, hay que ser sincero, todos sentíamos una fuerte sensación de miedo; pero se estaba en la lucha, los compañeros nos habían elegido, y ahí estaba uno contagiando bravura -reflexionaba Zárate al recordar.

LA FRATERNIDAD

La Fraternidad organizó sus seccionales de una manera que fuera visible a los ojos militares, y otra invisible que circulaba por entre los pliegues de los trabajadores, y otras sustitutas que reemplazaba a los compañeros que eran dejados cesantes o metidos presos. Convocaban clandestinamente a la resistencia. Esta decretó paros, trabajo a reglamento y otras medidas que entorpecían el movimiento del ferrocarril. Esta comisión clandestina coordinaba las acciones con los compañeros de los otros gremios ferroviarios. Una de las actividades más fue la acción colectiva de la autoprotección inmediata. Todos desaparecían después de cada acción. Cuando se corporizaban eran como una esfera, nadie sobresalía, ¿a quién apuntar, acusar, detener? Una cadena de compañeros guardaba a los perseguidos de manera inimaginables. Los que no se podían mimetizar, pisar sus domicilios, rieles, yuyales de las playas, galpones, o lugares de trabajo eran protegidos por esa ensambladura humana, insospechada, repleta de imaginación.

En Santos Lugares, el Bar Carlos V fue uno de esos sitios donde los ferroviarios de disolvían entre la humareda del tabaco. Entraba el perseguido, y a pesar de la mirada seguidora de la policía, ésta se hacía hebra de humo se enredaba en cielo raso, y la risa parroquiana festejaba la burla como un quiero en el truco falso.
El Carlos V fue un territorio cerrado, inexpugnable. Era un lugar de esos insospechado, pero vigilado. Se sabía, pero todo siguió igual. Transformó la modalidad del transito; pero permaneció siendo refugio, aguantadero, sitio mágico donde desaparecían perseguidos, alcahuetados, señalados por la perrada. Su sótano fue una de sus gargantas, -hueco solidario-, que se alimentó a diario de sospechosos de la dictadura. De catacumba húmeda en hogar fraterno; su lobredad fue luz y la sonoridad de las pisadas del techo música.

-Aquí los ferroviarios peronistas nos cobijaron, fueron solidarios con nosotros los zurdos, -repite emocionado Zárate, dirigente fraternal -nuestro querido dirigente don Juan Bertera (libertario) fue uno de los habitantes del Carlos V. A pesar de tomar los recaudos necesarios sufrimos vejámenes, compañeros cesanteados, apaleados, encarcelados.

Nuestra baja más importante en nuestra seccional fue la de Héctor Orton. Despareció un día, nunca supimos más nada de él. Estaba almorzando en un restaurante con un amigo y su familia, ahí lo levantaron. En la seccional hay una placa que lo recuerda. Su padre fue mi conductor cuando yo era aspirante, este no dejo nunca de buscarlo, hasta su último suspiro... -terminó Zárate el relato de este episodio, como si fuera un coágulo intragable, luego se llenó de silencio.

La Fraternidad fue el sindicato ferroviario que a nivel base enfrentó a la dictadura más organizadamente, independientemente de las conductas de algunos dirigentes nacionales, que fue deplorable.

LEYES REPRESIVAS

La Ley 21.261, dictada por la dictadura militar, suspendía el derecho de huelga en todo el territorio nacional, así como toda otra medida de fuerza, paro, interrupción o disminución o de trabajo, y otras maneras que afecten a la producción, tanto por parte de los trabajadores como de los empresarios. Las sanciones eran de carácter penal y afectaban a sus respectivas asociaciones u organizaciones. La 21.263 modificaba la Ley de Asociaciones Profesionales para congelar todo proceso eleccionario en los sindicatos. La 21.265 imponía el régimen de "seguridad nacional".

El decreto Nº 9 suspendía la actividad gremial. Tenía un único artículo. El 29 de marzo, como si esto fuera poco, se lanza la ley 21.274 por la cual la Junta autorizaba a dar de baja, hasta el 31 de diciembre, "por razones de servicio" al personal de planta permanente, transitorio o contratado de la administración pública, Poder Judicial, Congreso, municipales, y sigue la enumeración de organismos. El 23 de abril la Junta cierra el cerco sobre los trabajadores, promulga la ley 21.297, que modifica el régimen de Contrato de Trabajo. Como si les quedara algo represivo olvidado por promulgar, entra en vigencia la ley 21.400 de segundad industrial: esta prohibía toda medida concertada de acción directa tendiente a provocar conflictos gremiales. Las penas llegaban a los seis años de prisión. Norma era extensiva a los empresarios.

Esta ley tenía un destino inmediato: seis mil trabajadores mecánicos de las grandes empresas automotrices ubicadas en la zona industrial del Gran Buenos Aires estaban en huelga por reclamos salariales. Era tan fuerte la resistencia de los compañeros en huelga que el 8 de septiembre el propio ministro de Trabajo general Llendo, se dirigió a la planta automotriz de General Motors en Barracas para dialogar y tratar de convencer en forma directa sobre la inconveniencia del paro, les recordó las leyes vigentes. Nada consiguió.

E 28 de mayo de 1976 el secretario de Transporte y Obras Públicas pone en pose en posesión del cargo de presidente de Ferrocarriles Argentinos al general de brigada Tomas José Caballero, viejo conocido nuestro del onganiato, de 1967 a 1970.
Había que reorganizar la empresa. Cuando los ferroviarios sentimos esa palabra la traducíamos en cesantías, cerramiento de ramales, cierre de talleres, y esas cuestiones. Al asumir habló del factor humano. Sospecha.

* Juan Carlos Cena es miembro fundador del Mo.Na.Re.FA (Movimiento Nacional por la Recuperación de los Ferrocarriles Argentinos)
- Autor de:
- El Guardapalabras (memorias de un ferroviario)
- El Cordobazo, una rebelión popular.
- El Ferrocidio 1ª edición (agotada)
- El Ferrocidio. 2da edición (ampliada y corregida)
- Crónicas del Terraplén.
- Ferroviarios, una sinfonía de acero y lucha
- Ferrocarriles Argentinos Destrucción / Recuperación

- Historia (viva) de la Resistencia Peronista
- Numerosos trabajos sobre Movimiento obrero
- Coordinador Escuelas Político Sindicales / 2008 -2009 2013- 2016 ATE La Pampa
- Personal técnico especializado en Planeamiento y Control de Gestión
- ExSecretario general del Personal de dirección (APDFA) de Capital Federal
• Libro de próxima aparición

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