¨Es la educación primaria la que civiliza y desenvuelve la moral de los pueblos. Son las escuelas la base de la civilización¨.

Domingo Faustino Sarmiento

Jueves 12 Febrero, 2015 15:14

 

 

 

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FRANCISCO JAVIER MUÑIZ JOVEN

 

FRANCISCO JAVIER MUÑIZ CON UNIFORME MILITAR

 

FRANCISCO JAVIER MUÑIZ EL MAUSOLEO QUE HAY EN EL CEMENTERIO DE LA RECOLETA

 

 

 

 

ás misterioso y el más desconcertante de los objetos descubiertos por la ciencia.

Ángel Ganivet

 

El hombre actual ha nacido o bien para vivir entre las convulsiones de la inquietud, o bien en el letargo del aburrimiento.

Voltaire

FRANCISCO JAVIER MUÑIZ MÉDICO Y PALEONTÓLOGO

Por Elena Luz González Bazán especial para Latitud Periódico

12 de febrero del 2015 *

Aunque la labor de Francisco Javier Muñiz como médico fue notable, es en el campo de las ciencias naturales y en especial en el de la paleontología (la ciencia que estudia los fósiles) donde su figura se destaca claramente. En un primer momento, en Chascomús, provincia de Buenos Aires, inició trabajos que se consideran como los primeros esfuerzos argentinos en ese campo: recogió y reconstruyó fósiles, algunos ya conocidos pero otros nuevos.
Más tarde, en las barrancas del río Luján, realizó durante veinte años la fecunda tarea de remover y sacar a la luz un extraordinario mundo fósil allí sepultado.

BIOGRAFÍA

Francisco Xavier Thomas de la Concepción Muñiz nació en Monte Grande, Provincia de Buenos Aires, el 21 de diciembre de 1795.
En 1807, a los 11 años de edad, se alistó como cadete en el Regimiento de los Andaluces y fue herido de bala en una pierna mientras intervenía en la defensa de Buenos Aires durante las invasiones inglesas.
La Escuela de Medicina, creada en 1801, no había atraído la atención de muchos alumnos, por lo que, a sugerencia del doctor Cosme Argerich, se la reemplazó por el Instituto Médico-Militar, con la finalidad primordial de formar cirujanos para los ejércitos patrios. Este instituto, bajo la dirección de Argerich, inició sus actividades en 1814 y contó entre los alumnos inscriptos a Francisco Javier Muñiz, que se graduaría como médico, en 1822, cuando el instituto mencionado ya había pasado a formar parte de la Universidad de Buenos Aires (creada en 1821), donde recibirá su título de doctor en 1844.

En enero de 1825 es designado cirujano militar en el cantón de la Guardia de Chascomús, provincia de Buenos Aires. Allí, organizó el primer hospital de campaña y confeccionó el reglamento para el cuerpo de cirugía. Durante las campañas militares contra los indígenas a las que asistió Muñiz, un hombre con inquietudes múltiples, lleva adelante estudios sobre los usos, las costumbres y las creencias de los aborígenes.

El hallazgo de esqueletos fósiles en las orillas de la laguna de Chascomús y de arroyos vecinos estimularon su vocación de naturalista: recogió restos de un gliptodonte y descubrió por primera vez el tatú fósil o gran armadillo. Su condición de aficionado, todavía con escasa experiencia, le impidió reparar en la importancia del hallazgo y omitió, entonces, documentar el hecho en alguna publicación.

Trece años después, en 1838, Alcides D’Orbigni, explorador francés, encuentra restos del mismo animal extinguido en las márgenes de un afluente del río Santa Lucía, en la República Oriental del Uruguay, en tal sentido, le asigna el nombre de Dasypus giganteus y se queda con los honores del descubrimiento.

En 1826, al estallar la guerra contra el imperio del Brasil, Bernardino Rivadavia designó a Muñiz como médico y cirujano principal, correspondiéndole el grado de teniente coronel. En carácter de tal, tuvo a su cargo, durante toda la campaña, el servicio de hospitales y ambulancias, este servicio contaba con 32 carros cubiertos.

TRABAJOS EN EL CAMPO DE LA MEDICINA

Sus primeros trabajos científicos, en el campo de la medicina, se refirieron a la vacuna antivariólica (contra la viruela). Desde 1828, como Administrador de Vacuna, en el Departamento Provincial del Centro (Rivadavia había dividido la campaña bonaerense en tres departamentos denominados Norte, Centro y Sur), procuró aplicar la vacuna preventiva, que en ese entonces se transmitía de brazo en brazo, a gran número de los pobladores de su vasta jurisdicción político sanitaria. El valor de esta tarea se observa claramente si se tiene en cuenta que la viruela, introducida en América por los conquistadores, se manifestaba en epidemias devastadoras, cuyas víctimas llegaron a contarse por millones. Además ensayó, en su momento, se creyó que con éxito, pero hoy se sabe que no fue así, el tratamiento de afecciones cutáneas mediante la inoculación múltiple de la vacuna antivariólica, lo que le valió el reconocimiento de la Real Sociedad Jenneriana de Londres.

Se había establecido en Villa Luján, corría el año 1828, y se puede afirmar que era un experto naturalista que había estudiado la obra cumbre del fundador de la paleontología, el gran naturalista francés Georges Léopold Cuvier, cuyo trabajo se titula: Investigaciones sobre las osamentas fósiles.

Alejado por momentos del trabajo médico, realizaba sus tareas en el área de investigación paleontológica, labores que había empezado en Chascomús.
Esta elección, la de vivir en Villa Luján, no fue al azar ya que él conocía que el padre domínico Manuel de Torres, en 1787, había descubierto la existencia de yacimientos fosilíferos, en las barrancas del río Luján.

SIN APOYO Y SIN RECURSOS

Su tarea se versó en exhumar restos de especies animales extinguidas. Unas ya conocidas y otras descubiertas por primera vez, las reconstruyó y estudió con dedicación y paciencia.
Entre sus hallazgos figuran toxodontes, mastodontes, megaterios, gliptodontes, lestodontes, osos y caballos fósiles.

MÉDICO DE POLICÍA

Multifacético, también fue médico policial, trabajo que ejerció en Luján. Este cargo es creado por Bernardino Rivadavia, a quien le interesaba el incremento poblacional y mejorar la salud pública, corría el año 1822.

Quienes asumían esta función debían, entre otras tareas, vigilar las condiciones sanitarias tanto de las personas como de los animales, el cuidado era completo porque no había veterinarios. El otro objetivo fue fiscalizar el ejercicio de la medicina y combatir el curanderismo.

EPIDEMIA DE ESCARLATINA

Esta se produce entre 1836 y 1837, la misma, procedente desde el Perú hacia el sur. Su trabajo llevó a reflejarlo en: Descripción y curación de la fiebre escarlatina, que publicó ¨La Gaceta Mercantil¨ en 1844 y se editó, más tarde, en un folleto de ochenta páginas.

Otros trabajos fueron sobre: vacunas La vacuna indígena, sobre cirugía y medicina legal, y sobre Paleontología argentina, que fueron compilados por Sarmiento en 1885 en el libro Vida y escritos del Coronel Dr. Francisco J. Muñiz. Será éste quien defina a Muñiz en su función de intelectual: ¨Muñiz tenía todas las intuiciones de las ideas que empiezan a agitar al mundo moderno¨, reflexionaba.

TRABAJO PALEONTOLGÓGICOS PARA ROSAS

Corría el año 1841 y Juan Manuel de Rosas, gobernador de Buenos Aires, recibe de Muñiz el "regaló" su colección paleontológica: eran once cajones acompañados por una nómina de los fósiles que a su vez Rosas obsequió al almirante francés Dupotet. Se sostiene que no está claro que se haya tratado de un obsequio voluntario. Para algunos, entre ellos Florentino Ameghino, no fue otra cosa que un despojo, pues Rosas habría obligado a Muñiz a hacer la pretendida "donación". Sin embargo, a pesar de esta contrariedad, Muñiz no se desanimó, siguió trabajando y llegó a reunir una nueva y más amplia colección de fósiles que donó en 1857 al museo de Buenos Aires.
Su descubrimiento paleontológico más importante fue el "tigre fósil" (muñifelis o Smilodon Bonaerensis), realizado en 1844, ese año se recibe de doctor en medicina.

En ese mismo año, la colonial ciudad de Buenos Aires queda desprovista de la vacuna antivariólica: en estas circunstancias fue requerida la ayuda de Muñiz, quien en un gesto de altruismo se trasladó a la metrópoli con una de sus hijas, de pocos meses, recién vacunada, con cuya linfa pudieron ser inoculadas más de veinte personas. Esta noble actitud del doctor Muñiz permitió restablecer la práctica de la vacuna en la gran ciudad, afirman en sus biografías.

MUÑIZ Y DARWIN

El carteo entre ambos fue de amistad epistolar cuando el científico argentino, Javier Muñiz remitió respuestas precisas y muy detalladas ante una serie de preguntas formuladas por el gran hombre de ciencia británico sobre la variedad bovina llamada vaca ñata (especie de ganado que era relativamente frecuente en el territorio ocupado por los indígenas pampas).

En 1847, tras varias postergaciones por la falta de elementos indispensables, da fin a sus Apuntes topográficos del territorio y adyacencias del Departamento del Centro de la Provincia de Buenos Aires, con algunas referencias a los demás de su campaña. La obra, además de ser una reseña topográfica, analiza la composición del suelo con descripciones geológicas de la formación pampeana, estudia los agentes climáticos, la alimentación, el trabajo, los caracteres físicos y psíquicos de los habitantes y las enfermedades más peculiares. Este completo ensayo en que el médico aparece felizmente combinado con el geólogo, el etnógrafo y el higienista es un anticipo del advenimiento de la ecología, al poner en relación los factores ambientales con la salud y las enfermedades del hombre y los animales.

DE LUJÁN A BUENOS AIRES

Ya en 1848, a fines de aquel año, Muñiz regresa a Buenos Aires, había pasado dos décadas en Luján. En 1849 es designado Conjuez del Tribunal de Medicina y en 1850 catedrático de Partos, Enfermedades de Mujeres y de Niños. Por otra parte, el voto de la mayoría de sus pares lo llevaron a la presidencia de la Facultad de Medicina desde 1858 hasta 1862.

En la batalla de Caseros, en 1852, el paleontólogo, médico y estudioso Javier Muñiz participa encargándose del envío del material médico necesario para la asistencia de los heridos.

A posteriori, en 1853, es electo diputado provincial por la sección de Villa Luján. Luego, al año siguiente: Senador.

Este largo y trabajoso historial concluye en 1871 durante la epidemia de fiebre amarilla que azota la Buenos Aires colonial, aún no era la Capital de la República. Muñiz, como casi 17.000 hombres, mujeres y niños, trabajadores de la salud dejan sus vidas. Así termina su largo historial.

Como corolario:

El hospital de Infecciosas, ubicado en Uspallata 2272, barrio de Parque Patricios, Comuna 4, lleva su nombre, es conocido por el Hospital Muñiz, en realidad es Hospital Dr. Francisco Javier Muñiz, allí se atienden todas las problemáticas infecciosas.

FUENTES: Efemérides culturales, nuestro tiempo Biografías, mundo Galileo y otras.

• Primera versión publicada el 6 de abril del 2010, en el portal Villa Crespo Digital. Ampliada y corregida.


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