¨Es la educación primaria la que civiliza y desenvuelve la moral de los pueblos. Son las escuelas la base de la civilización¨.

Domingo Faustino Sarmiento

Domingo 2 Julio, 2017 14:04

 

HIPOLITO YRIGOYEN
POLÍTICA Y ECONOMÍA INFORMES / INVESTIGACIONES

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HIPÓLITO YRIGOYEN
PRESIDENTE ARGENTINO
1916 – 1922 / 1928 – 1930

Por Elena Luz González Bazán especial para Latitud Periódico

1° de julio del 2017

Quien fue dos veces presidente Argentino, Hipólito Yrigoyen nació en la ciudad de Buenos Aires, el 12 de julio de 1852, en el barrio actual de Balvanera, Comuna 3 y muere en la Capital Federal el 3 de julio de 1933, tenía 80 años, faltaban unos días para su cumpleaños.
Fue profesor, abogado y político, se destaca por ser el primer presidente de nuestra historia elegido por sufragio universal masculino y secreto. Fue una figura sustancial de la Unión Cívica Radical – UCR.
Sus padres fueron Martín Yrigoyen y Marcelina Alem, la hermana de Leandro N. Alem.
Estudios secundarios en el Colegio San José de los padres bayoneses y en la Facultad de Derecho de la UBA realiza sus estudios superiores.
Con la realidad de su familia, ya desde muy joven trabaja en una compañía de transportes, en 1870 con 18 años. También en las oficinas de un abogado y luego en el Estado.
Ya en 1882 comienza a trabajar como profesor de Historia Argentina, Instrucción Cívica y Filosofía en el Colegio Normal de Maestras, donando lo que percibía al Hospital de Niños.
Fue miembro del Partido Autonomista, participa activamente en la Revolución del 90 o la Revolución del Parque y en la de Revolución de 1893.

Con la ley Sáenz Peña de 1812 ganará las elecciones y será presidente en 1916.
Luego de su derrocamiento el 6 de septiembre de 1930 es confinado a la isla Martín García.

LA DONACIÓN DEL SALARIO DOCENTE DE YRIGOYEN

Durante 24 años fue profesor nombrado por Domingo Faustino Sarmiento que era el Presidente del Consejo Nacional de Educación. Los 150 pesos que cobraba los dividía para el Hospital de Niños y el Asilo de Niños Desvalidos, su situación económica no era holgada. Es expulsado por el presidente Manuel Quintana en 1905 por haber participado en la Revolución de 1905.

Es dable comentar que en ese momento había dos hospitales de Niños, el Pedro Elizalde, el más antiguo de América creado en 1779 y el Hospital de Niños, Ricardo Gutiérrez que comienza su atención en 1875.
Se ganó la vida con la cría y venta de ganado, con ese estipendio se hizo cargo de las campañas políticas que lo llevaron a los distintos puestos gubernamentales y legislativos.

El día de su asunción como presidente.
El embajador de España en la Argentina asistió en representación de su país y escribió para el diario La Época las siguientes líneas:

En mi carrera diplomática he asistido a celebraciones famosas en diferentes cortes europeas; he presenciado la ascensión de un presidente en Francia y de un rey de Inglaterra; he visto muchos espectáculos populares extraordinarios por su número y su entusiasmo. Pero no recuerdo nada comparable a esa escena magistral de un mandatario que se entrega en brazos de su pueblo, conducido entre los vaivenes de la muchedumbre electrizada, al alto sitial de la primera magistratura de su patria (...). Pero todo ello había de ser pálido ante la realidad de la plaza inmensa, del océano humano enloquecido de alegría; del hombre presidente entregado en cuerpo y alma a las expresiones de su pueblo, sin guardias, sin ejército, sin polizontes.

 

ALGUNAS FRASES Y FRAGMENTOS DE DISCURSOS QUE MANIFIESTN EL PENSAMIENTO DE YRIGOYEN

Los hombres deben ser sagrados para los hombres y los pueblos para los pueblos.

No hay nada más noble ni más eficiente en el hombre que la conciencia de bastarse a sí mismo, en todas las contingencias y los órdenes de la vida.

La estabilidad de la patria sobre sus tradiciones de honor y sus bases constitutivas, su prosperidad creciente y sus glorias inmaculadas, fueron los impulsos, las iluminaciones de mi voluntad.

Los genios conciben y estructuran una gran causa y la realizan pero no se sirven ni se aprovechan de ella para sí. La gran satisfacción está en haber interpretado con fidelidad y lealtad los anhelos y las esperanzas del pueblo.

Cuando la vida se funde en una aspiración suprema de justicia, de derecho, de honor y de verdad, hacia los cuales nos lleva los impulsos generosos de nuestra propia alma, no solo debemos resguardarnos de todo aquello que pudiera desvirtuarnos y empequeñecernos, sino que debemos transformarnos en apóstoles incorruptibles de tan nobles aspiraciones.

Es indispensable fijar como condición irreductible que la moral política es la base de todos los progresos y de todas sus formas eficientes, restableciendo el poder, siempre vivificante de sus principios.

La nación no quiere sangre ni turbulencia, ni desmedros ni menoscabos. Quiere realizarse en el ejercicio de todos los derechos humanos tan justamente conquistados. Quiere vivir la vida de la solidaridad nacional y de la fraternidad universal a la que ha contribuido en horas supremas para implantar, por fin, después de tantos sacrificios, la regularización de su vida por los principios de las leyes inmanentes y las reglas más conducentes a esa finalidad.

 

DEMOCRACIA Y GOBIERNO


La democracia no consiste solo en la garantía de libertad política; entraña a la vez la posibilidad para todos para alcanzar un mínimo de felicidad siquiera.

He obrado en todo con la devoción que requería la más bella de las empresas humanas: la salvación de la patria; y por el designio que me animaba, no podía distraer mis actitudes a otras consagraciones.

¡Que fuera, sino, del arduo y sereno mandato que impone la vida a los que la comprenden en sus vastos lineamientos, si no hubiera un sereno panorama donde descansar las alas fatigadas del turbulento y recio rodar de las tormentosas adversidades!

Las grandes dificultades no consistieron sólo en luchar con el adversario, pues que con la bandera de los principios interpretados y cumplidos con integridad, era bastante para dominarlo. La dificultad enorme consistió más que nada en hacer que en su seno se mantuviera intacta esa integridad de principios y de postulados indeclinables.

La política que apliqué en el gobierno era la que persigue la humanidad como ideal supremo de su progreso y bienestar. Aquella que hace plácida la vida de las sociedades y estimula sus actividades y venturas, en la vigencia de un ordenamiento legal equilibrado, entre las dos grandes fuerzas siempre combatientes: el capital y el trabajo.

Las críticas interesadas por perversas e intencionadas que fueran, no llegaron jamás a tocarme, porque demasiado sé que estoy acorazado con los respetos más altos de que pueda estar revestida la personalidad humana, y ellas no alcanzaron a tener influencia alguna en las decisiones de mi espíritu ni en la idealidad subjetiva de mis propósitos.
El poder, a pesar de ser uno de los medios más eficaces para hacer practico un programa, no es el fin al que pueda aspirar un partido de principios ni el único resorte que pueda manejar para influir en los destinos del país...Solo los partidos que no tienen más objetivo que el éxito aplauden a benefactores que los acercan al poder a costa de sus propios ideales.

La filosofía profunda de nuestra doctrina y el intenso amor que pusimos al crearla, idealizarla y propagarla en la conciencia del pueblo, nos hizo tolerantes y humanos en el gobierno. Representábamos el genio cívico de la Nación, y los genios que trascienden por sus virtudes, sus juicios y sus méritos iluminando los escenarios públicos con sus poderosas facultades, conducen a las naciones por el camino de la verdad y de la justicia y erigen las libertades en sus múltiples y vastas realizaciones.

En 1919 se leyó en el Congreso el siguiente discurso del presidente:

Se reserva, pues, para el estado, en razón de la incorporación de estas minas de petróleo a su dominio privado, el derecho de vigilar toda explotación de esta fuente de riqueza pública, a fin de evitar que el interés particular no la malgaste, que la ignorancia o precipitación la perjudique, o la negligencia o la incapacidad económica la deje improductiva, para lo cual se adoptan en el proyecto disposiciones que fijan y garantizan un mínimo de trabajo y las formas convenientes de realizarlo. Con el mismo concepto se ponen trabas a la posible acción perturbadora de los grandes monopolios.
Hipólito Yrigoyen, al Congreso de la Nación, 1919.

FUENTES: Frases y pensamientos, fuentes varias, Historia de Del Mazo, fuentes propias.

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