MADRES
DE PLAZA DE MAYO
SUS FUNDADORAS
LAS
FUNDADORAS FUERON TRES: AZUCENA VILLAFLOR DE DE VICENTI, MARÍA
PONCE DE BIANCO Y ESTHER BALLESTRINO DE CAREAGA.
Comenzamos
con Azucena y en los próximos días las otras madres...
sus historias...
Producción
de Latitud Periódico
13
de abril del 2016
Azucena
Villaflor de Devicenti, fundadora de Madres de Plaza de Mayo.
Azucena
fue inscripta en el Registro Civil de Piñeyro por su
padre, Florentino Villaflor, como nacida el 7 de abril de 1924
en su domicilio de la calle Uruguayana 2730, de madre desconocida.
Azucena
Villaflor de Devicenti, fundadora de Madres de Plaza de Mayo.
Azucena
fue inscripta en el Registro Civil de Piñeyro por su
padre, Florentino Villaflor, como nacida el 7 de abril de 1924
en su domicilio de la calle Uruguayana 2730, de madre desconocida.
Emma Nitz, la madre, tenía 15 años de edad, y
no solamente no quiso reconocer a su hija, sino que tampoco
se avenía a criarla, así que Florentino le pidió
a su hermana mayor, Magdalena, que lo hiciera. Magdalena se
casó poco tiempo después con Alfonso Moeremans,
un obrero textil de la empresa Masllorens, donde ella trabajó
más de 10 años, y tuvieron tres hijas. Para ellas,
Azucena fue su hermana mayor.

Mantuvo
una buena relación con su papá Florentino, que
la veía regularmente, pero no así con Emma. Cuando
Azucena cumple 15 años, Emma se presentó en el
Registro Civil para denunciar, como propia a esa hija que había
negado hasta ese momento. Dicen que incluso llegó a amenazar
a Florentino con abandonarlo si no lo apoyaba para lograr que
su hija viviera con ellos. Lo logra.
Azucena
debe abandonar sus estudios e ir a trabajar, primero como obrera
del vidrio, y luego como telefonista en Siam. Allí conoce
a quien luego será su marido, un delegado de sección
que se llamaba Pedro Carmelo De Vicenti.
Cuando
cumple los 21 años vuelve a vivir en lo de Magdalena,
lo que constituye una fiesta familiar, y el 11 de agosto de
1949 se casa con Pedro. De ese matrimonio nacen cuatro niños:
Pedro, Néstor, Adrián y Cecilia. Ambos abandonan
la fábrica Siam y ponen un pequeño almacén;
con el tiempo, dejan de pasar penurias económicas, Pedro
adquiere un camión con el que hace transporte de petróleo,
compran una casita en la calle Crámer, cerca del viaducto
de Avellaneda, y hasta construyen en el generoso terreno una
casa más cómoda.
Para
los niños, la visita de los sábados a la abuela
Magdalena era un rito maravilloso.
Néstor
inicia su militancia a principios de los ’70, con gran
oposición de su padre y algo menos de su madre, que comparte
algunas de las cosas que dice. Cuando es secuestrado, en 1976,
Azucena se lanza a la calle, a tratar de buscar información
de su paradero como tantas otras. Es en una de esas esperas
angustiantes y tediosas, en la sede del Vicariato Castrense,
en que lanza la idea de ganar la Plaza de Mayo, para lograr
ser atendidas por el Presidente Videla. Algunas la siguen. Aquel
30 de abril de 1977 fueron 14 madres…pero en los sucesivos
encuentros fueron más, y ante la requisitoria policial
de que ‘no hay permiso de reunión, circulen’,
comenzaron caminar en círculo alrededor de la pirámide.
Enrique
Arrosagaray: Lo que sigue de la historia es mucho más
conocida, y suena como reciente a pesar de los casi 39 años
transcurridos. Hay una reunión, en la iglesia de la Santa
Cruz, para juntar dinero para una solicitada que saldría
en el diario La Nación, el 10 de diciembre; hay un delator,
un infiltrado, un personaje obsceno que ni siquiera merece ser
llamado Judas, porque hasta Judas comprendió la gravedad
de su acción; hay una patota de asalariados del poder;
hay, en fin, la reacción ya histórica del poder
cuando se ve amenazado: Noche y Niebla. Oscuridad: para no ver,
para que no lo vean. Niebla: para desorientar, para que no lo
ubiquen.
Azucena
no fue a esa reunión, pero fue igualmente capturada el
10 de diciembre de 1977, cuando por fin salió la solicitada.
Cuentan algunos sobrevivientes de la ESMA que su conducta en
ese infierno fue ejemplar, por lo solidaria, y por intentar
recordar los nombres de todos los secuestrados para, eventualmente,
dar a conocer públicamente su situación.
Nota: Azucena era sobrina de don Aníbal Villaflor (delegado
Municipal de Avellaneda o intendente provisorio, que debió
renunciar después de plegarse a una huelga de los empleados
del municipio que dirigía), y prima –sus padres
eran hermanos- de Josefina (Negrita) y de Raimundo (Negro) y
de su esposa Elsa Martínez, militantes sindicales y populares
detenidos-desaparecidos el 3 y 4 de agosto de 1979, también
por los esbirros de Massera.
Fuentes:
“Los Villaflor de Avellaneda” de Enrique Arrosagaray.
Ed. De la Flor, 1993.
Caracteres:
4438