Mi mejor amigo es el que enmienda mis errores o reprueba mis desaciertos.

José de San Martín

Martes 4 Octubre, 2016 17:50

Mi sable nunca saldrá de la vaina por opiniones políticas.

José de San Martín

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EL FERROCARRIL QUE NECESITAMOS PARA EL PAÍS QUE QUEREMOS

Reconquistar el dominio político y económico de nuestra propia tierra es nuestro deber para con nosotros mismos, para nuestros hijos y para los hijos de nuestros hijos. No es una acción fácil pero tampoco es una acción inabordable. Los revolucionarios de 1810, de donde provenimos, nos dieron el ejemplo de que nada resiste la voluntad del hombre puesta al servicio de una gran causa. Scalabrini Ortiz.

Por Juan Carlos Cena * especial para Latitud Periódico

9 de agosto del 2011

BREVES CONSIDERACIONES PREVIAS
Las formas y maneras de penetración colonial por parte de los países colonialistas ha cambiando. Ya no envían La Legión Extranjera a Argelia o a los países árabes, o las Águilas ululantes de la infantería de Marina Yanqui a Viet Nam o a Camboya, o a Santo Domingo; o los ingleses invadiendo con sus tropas al son de las gaitas a la India, Pakistán; o los Holandeses a Indonesia; o los Japoneses a China, y así entre otras invasiones.
Lo que no han cambiado son sus dos tentáculos. Uno que succiona el esfuerzo y oprime a la vez a los trabajadores y el pueblo de origen, y el otro, de la misma manera, a los países colonizados.

Hoy nos invaden a través de sus empresas, ya sean monopolios estatales como Telecom, Telefónica, Repsol o privados, o la penetración del sub-imperialismo brasilero montado sobre nuestras redes ferroviarias: Circulan por los ramales de los ferrocarriles Urquiza (Posadas-Zárate), San Martín (Buenos Aires-Mendoza y todo el ferrocarril Roca (pampa húmeda bonaerense).

En la campaña electoral nadie ha dicho una sola palabra de ninguna de las multinacionales que succiona nuestras riquezas por parte de los factores de poder coloniales, que intervienen y monitorean las leyes que ellos han auspiciado, impidiendo otras que afecten sus intereses.
La llamada oposición continúa con su actitud protestataria, entretenida en pronósticos, lecturas de horóscopos varios y presagios. Está prohibido pensar, elaborar una idea, preocuparse o diseñar un bosquejo o proyecto de un país libre, soberano y desarrollado, ni pensar. La religión de los mediocres no se los permite. Hablan de la República, pero ella se construye con republicanos, no con intolerantes progresistas o de los otros. Andan como barrilete sin cola, al antojo de las brisas. Montarse en un viento ni soñar. Todos van acoplados en el soplo de las conveniencias. Ni aletean y al no hacerlo no tienen sustentación, se desvanecen en el aire, mejor dicho se desploman.

Vale un ejemplo: Decir algo sobre la estafa binacional por la compra de material ferroviario a España y Portugal, nada. La denominada madre patria y los vecinos peninsulares nos estafaron en sociedad con los cipayos criollos, nadie de la oposición señalado nada contra esta madre perversa, los lusitanos papá de los brasileros y nuestros estafadores. Sólo se les ha ocurrido proponer una comisión bicameral… En general, opinar sobre los dirigentes políticos en campaña y su pequeñez es asqueante. O como el otro tema: los conversos de todos los pelajes que saltaron con la garrocha retractil y se transformaron en intelectuales, políticos y gremialistas K, abandonando bibliotecas completas, sueños e ideologías adquiridas allá por las décadas de los sesenta y setenta, pero que todo viene desde lejos. Hoy, después del brinco, hacen y dicen lo que los K puros no se atreven decir ni hacer, de esta forma muestran la sinceridad del salto, son carroñeros.

La campaña electoral se ha caracterizado por una mediocridad espantosa. La medianía los une a todos sin excepción a 360 grados. El aburrimiento del discurso pronunciado es insalubre para todo ciudadano que se atreva a escucharlos. La opacidad es parte de la mediocridad ideológica que los envuelve y nos muestra y demuestra que tan dependiente son, que tan colonizados están. Son portadores de una cobardía acumulada casi infinita. Es la cobardía de los vulgares. Propulsores del olvido y del beneficio de vivir un presente perpetuo (rentado), sin pasado ni futuro, es decir, sin memoria.

No son capaces, en al caso ferroviario, entre otros, de intentar de imitar o divulgar lo que los países capitalistas centrales utilizan y desarrollan el modo de transporte ferroviario en sus tierras. Ni pensar, porque en una de esas se les escapa ese pensamiento en medio de las incontinencias verbales de campaña y cuenten que en la geografía del colonizador el ferrocarril es estatal. Que los diferentes modos de transporte en esos lugares son complementarios y no competitivos y que hay una ley general que los regula. Nada de alabanzas, está vedado por los intereses coloniales.

Para disfrazar el verborrágico discurso engañoso de la campaña electoral pintan a las consignas como proyectos. Es decir, el consignismo edulcorado prevalece por sobre un plan serio, claro y patriótico. ¡Que digo! Digo patriótico en forma impertinente transgrediendo la cultura colonial impuesta, que ha inducido a no pronunciar la palabra Patria. Cultura colonial impuesta que tiene que ver con el engaño.

Eso sí, nosotros los transgresores, los que no queremos ni amo nuevo ni amo viejo, como decía el general Belgrano, debemos asumir que fuimos derrotados integralmente… culturalmente. Situación que hay que asumirla con valentía, y decir que fuimos derrotados pero no vencidos. Por eso acá estamos. Teniendo en cuenta como decía Simón Bolívar: Por el engaño nos han dominado más que por la fuerza.

Pero nosotros los transgresores estamos desunidos. Somos un archipiélago, debemos bregar por constituirnos en un continente, dijera u compañero…

NADIE HABLA DEL FERROCARRIL Y DEL TRANSPORTE CON SERIEDAD.
Todas son falacias. O sino recurren a expertos, como en el caso de candidato Alfonsín (h), o viejos funcionarios burócratas que están en los laberintos del poder desde los tiempos de la dictadura de Onganía. Durante todo ese transcurso hasta hoy han sido funcionales a todos los gobiernos colaborando animosamente en la destrucción del sistema ferroviario. En este caso, el de Alfonsín (h), convocó al geógrafo Rocattagliatta, ejecutor de los mandatos coloniales junto a otros. El candidato Alfonsín (h), hereda la estirpe de su padre, es que durante su gobierno pretendió tupacamarizar al ferrocarril en cuatro partes de la mano del inteligente Terragno. Asesorados por Lou Thompson hombre del Banco Mundial, endosado luego al gobierno de Menem. La política colonialista continua bajo la iconografía peronista, hoy está vigente. Repito, el progresismo no se atreve a pronunciar ni una sola palabra, y al no pronunciarlas es cómplice o asociado del saqueo nacional.

La ideología del liberalismo aún está vivita y coleando en sus cabezas. No hay ni un solo discurso vigoroso que plantee: Un basta al saqueo de las reservas naturales, al saqueo, la distorsión del transporte, comunicaciones y las vías navegables, entre otras.

NOSOTROS LOS FERROVIARIOS
¿Que decimos nosotros los ferroviarios desde el Mo.Na.Re.FA? Movimiento Nacional por la Recuperación de los Ferrocarriles Argentinos. Que nos hemos pronunciado y militado siempre porque el ferrocarril es una Cuestión Nacional. Porque el ferrocarril es un bien nacional, como la energía, las riquezas mineras, las comunicaciones, entre otros bienes. Reafirmamos y sostenemos que el ferrocarril debe volver a ser un sistema integrado de transporte, industrias y comunicaciones modernizado. Un servicio publico, que cumpla una función social, que entre sus características principales figuren la de transportar todo a todas partes y en todo tiempo, con la regularidad obligada de sus servicios.
La única manera de reconstruir este sistema es que los ferrocarriles en su totalidad vuelvan a manos del Estado, que sean dirigidos por ferroviarios honestos, que no se permita el retorno de los funcionarios corruptos que protagonizaron el boicot, permitiendo e induciendo la obsolescencia y el vaciamiento de la empresa ferroviaria. Sin estas premisas básicas, el ferrocarril sólo cumplirá la función de acarreador de mercancías y productos a puertos o a zonas de intercambio, como en los tiempos del colonialismo inglés, y no jugará ningún papel en el desarrollo integral de la Nación.

Que el Estado tenga en sus manos el transporte, la energía y las comunicaciones es una cuestión de soberanía nacional, que le permite posesionarse como Nación Soberana frente al mundo. Apropiarse de cualquier manera de esos resortes fundamentales del desarrollo, tiene que ver con objetivos nacionales estratégicos irrenunciables.

Porque para hacer posible (la recuperación de los ferrocarriles para la nación) lo nacional debe unirse a lo popular y lo democrático. Y lo popular y lo democrático no puede realizarse sin la independencia nacional.

El Ferrocarril regresará y se reconstruirá sólo de la mano del pueblo. Este se lo pondrá al hombro desde el interior del país. El ferrocarril no volverá a través de una consigna, sino de un verdadero proyecto en la que participe y se involucre a toda la sociedad. Esta es y será la tarea a construir más cercana a la necesidad real, que es la recuperación de ese modo de transporte para la Nación. Reconstruir los ferrocarriles es reconstruir a la nación. No hay reconstrucción nacional posible sin la fuerte presencia del ferrocarril, para que integre de nuevo el país, que beneficie a las economías regionales, que restablezca la conexión perdida entre pueblos y regiones, y para que en todos los pueblos abandonados retorne la vida. Alguien se ha preguntado, en todos los gobiernos nacionales, provinciales, municipales, legisladores, políticos, sindicalistas, intelectuales, profesionales, etc. ¿Cuál es el valor de un pueblo abandonado?

Como podemos cuantificar que por la ausencia del ferrocarril hemos pasado de la Accidentologia a la Siniestralidad por la cantidad de accidentes y muertes en las rutas. Como se ponderan que hay aproximadamente 1.200 pueblos fantasmas, abandonados por no transitar más el ferrocarril por nuestra geografía. Y la destrucción de la Industria Nacional Ferroviaria con el cerramiento y saqueo de sus 37 talleres, sin contar los establecimientos que eran proveedores de los ferrocarriles, a todo esto hay que sumar los 85.000 trabajadores a la calle, sólo me resta decir que nadie dijo nada durante la campaña electoral sobre este tremendo Ferrocidio.

El ferrocarril ha sido desintegrado. No cumple más una función social, ya no va a todas partes, ha dejado pueblos sin agua, sin comunicación, dejó en estado de quebranto las economías regionales por la desconexión territorial, ya no transporta todo, sino lo que les conviene.
El Sistema Integrado de Transporte Ferroviario, Industria y Comunicaciones es el único sistema generador de fuentes de trabajo, del restablecimiento de las conexiones entre poblaciones y el único que les puede dar vida nuevamente a las regiones carentes de aguas, pastura y centro de salud, como lo hizo antes, cuando era deficitario. Todo el mundo habla del Producto Bruto Interno, alguien se preguntó ¿cuál es el Déficit Bruto Interno?
Repito: No apreciamos en ninguna ponencia, proyecto, plan o cosa parecida, actualmente, de que se tome en cuenta que el ferrocarril es una herramienta estratégica de gobierno en el desarrollo social, económico y geopolítico de la Nación, y que ese rol trascendente desparecerá en manos privadas con su lógico fin de lucro.
Porque en los países coloniales, dominados o dependientes, la cuestión nacional es el primer eslabón de la lucha transformadora para construir un país libre, digno y soberano, que merezca ser vivido.

Juan Carlos Cena es miembro fundador del Mo.Na.Re.FA – Movimiento Nacional por la Recuperación de los Ferrocarriles Argentinos.
Autor de:
El Ferrocidio
Ferroviarios, Sinfonía de Acero y Lucha entre otros libros. Además de cientos de trabajos de investigación sobre la temática del transporte.

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