Las cadenas de la esclavitud solamente atan las manos: es la mente lo que hace al hombre libre o esclavo.

Franz Grillparzer

Actualizado: 4 Octubre, 2016 17:40

La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierran la tierra y el mar: por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida.

Miguel de Cervantes Saavedra

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L´Obéissant, ómnibus urbano a vapor - francés 1867

 

 


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LA CIUDAD DE BUENOS AIRES Y EL TRANSPORTE
PRIMERAS CONSIDERACIONES
PARTE I

Por Juan Carlos Cena * especial para Latitud Periódico

22 de agosto del 2011

A veces me pregunto si el mundo está gobernado
Por personas inteligentes que no está embromando,
O por imbéciles que hablan en serio.
Mark Twain

Hoy, el sistema de transporte urbano de la ciudad de Buenos Aires, está sumido en un desorden, reina el caos. Es una cuestión grave que presagia un estrago fenomenal por ausencias de políticas integrales de transporte serias y responsables. Las medidas tomadas por el gobierno de la ciudad son de una improvisación total y absoluta, propio de ignorancias o de intencionalidades manifiestas, toda una cuestión alarmante. Pruebas al canto. Veamos los decires del subsecretario de Transporte de la Ciudad de Buenos Aires. El día 19 de agosto del 2011 este funcionario llamado Guillermo Dietrich en una entrevista a un medio local, afirmó que "nadie cuestiona que hay que priorizar el sistema público de movilidad". Bárbaro, no se a que le llama sistema público de movilidad. Más abajo dice que lo aclara.

Le preguntaron por la bicicleta en la ciudad, los logros en la ciudad, el Metrobús y las próximas medidas en estos cuatro años que ahora tienen por delante. En el tema de la bicicleta, sostuvo en su respuesta con firmeza: “se ha duplicado el uso de las mismas, además reafirmó muy suelto de cuerpo que: lo que estamos viendo es que se está produciendo un cambio cultural que está siendo impulsado tanto por el Gobierno como por los privados. Dijo, si, si, un cambio cultural. Hay que pedalear y pedalear.

Continúo diciendo que: “Veía el otro día en Puerto Madero un cartel del nuevo supermercado Jumbo que decía "en bicicleta en 5 minutos". Cada vez son más las empresas que están desarrollando estacionamientos para los empleados. En los centros comerciales de Palermo, Patio Bullrich, Paseo Alcorta, tienen espacios especiales para estacionar bicicletas donde antes estacionaban autos. Hay un montón de elementos que dan cuenta de un cambio cultural profundo donde la bicicleta comienza a ser algo habitual. Asombroso el cambio cultural desde los supermercados, nunca visto ni escuchados. Si lo oyeran los intelectuales que integraron los grupos de Boedo o Florida, ¿Qué dirían, para que debatieron tanto sobre que es la cultura?

La respuesta que dio sobre los logros más importantes en el área de Transporte y Tránsito afirmó: hay dos hitos, uno de ellos es la bicicleta y el otro el Metrobús. De no creer, que no nos escuchen los vecinos; Uruguay o Chile.

Las ignorancias sobre el sistema de transporte, (o no, tengo el derecho a pensar mal) es total. El no saber que ocurrió en otras latitudes del mundo frente a este mismo problema del transporte y como se solucionó es grave. Son hilarantes y graves las respuestas. Vuelvo a Mark Twain que encabeza la nota.
Habla este funcionario de la cultura de la bicicleta ignorando que desde hace un largo tiempo en las estaciones ferroviarias de los trenes suburbanos hay guarderías para bicicletas, y que en los trenes suburbanos ya tienen un coche acondicionado en cada formación para transportarlas, utilizadas por pasajeros que han apelado a ese medio para trasladarse por las ineficiencias del transporte ferroviario, el automotor y sus costos.

VOCES NO ESCUCHADAS
Como la de Julio Balbi, ex - Director del Ente Único Regulador del Transporte de los Servicio Públicos de la ciudad Autónoma de Buenos Aires. Diario La Nación el 27-09-07., por esos tiempos ya nos alertaba, hoy se agravado la situación del sistema de transporte de la ciudad de Buenos Aires:
“En la actualidad, los problemas que plantean, por ejemplo, el tránsito y transporte público de pasajeros en la región metropolitana no van a ser resueltos mientras se siga encarando su gestión pública sin ese compromiso del que hablamos. Tiene que doler el sufrimiento de quienes cotidianamente viajan hacinados en vagones desvencijados, no pueden programar bien sus horarios y pierden premios como el presentismo en sus trabajos. Tiene que doler ver cómo estalla el mal humor de cientos de usuarios que, en medio de su impotencia y cansancio, la emprenden contra bienes públicos que deberían sentir como propios. “Tiene que doler el sufrimiento de quienes cotidianamente viajan hacinados en vagones desvencijados, no pueden programar bien sus horarios y pierden premios como el presentismo en sus trabajos. Tiene que doler ver cómo estalla el mal humor de cientos de usuarios que, en medio de su impotencia y cansancio, la emprenden contra bienes públicos que deberían sentir como propios. El humor social en ebullición desnuda ausencias irresponsables y, entre ellas, tal vez la más importante: la ausencia del Estado. Las consecuencias de un mal servicio afectan integralmente la vida social.

Luego, Balbi sostenía y hacía referencia al suceso en la estación Constitución:
Cuando el pasado 14 de mayo observábamos la explosión de bronca de los usuarios de la línea Roca, en la estación Constitución, que quemaban instalaciones, estábamos siendo testigos de un hecho que excede largamente lo visto. Esta línea ferroviaria transporta a más de 400.000 pasajeros diarios, que en la semana concurren a sus trabajos, producen y toman parte en el desarrollo económico de la región metropolitana. En el caso de la interrupción de las líneas de subterráneos, que transportan a casi un millón de pasajeros por día, no solamente se altera su calidad de vida; también se afecta el desarrollo productivo de la región, se incrementa el colapso del tránsito, con el agregado de más de 200.000 vehículos particulares, colapsan las líneas de transporte colectivo de pasajeros y se convierte todo en un verdadero caos. Seguramente, coincidimos en que no es lo que queremos para nuestra ciudad y nuestra región. La prestación de los servicios públicos debe atender a los derechos de los usuarios en lugar de conculcarlos. El transporte automotor de pasajeros transporta en la región metropolitana a más de seis millones por día, de los cuales ingresa en nuestra ciudad un número superior al millón setecientas mil personas. Circulan 9.000 vehículos colectivos, de los cuales muchos exceden la antigüedad recomendable: no se renueva la flota como se debería renovar.

Sobre la partida presupuestaria:
Hasta agosto último, ya se había ejecutado el 71 por ciento de la partida presupuestaria de 1.548 millones de pesos destinada a subsidios de colectivos, trenes y subtes. La base de cálculo para determinar la correspondencia de estos subsidios y su debida aplicación es confusa y se aproxima más a medidas destinadas a paliar una emergencia que al desarrollo de un plan integral de transporte. Es hora de considerar que para salir definitivamente de la emergencia provocada por la crisis última y por las políticas de desguace de los 90 hay que fijar un punto de partida.

El papel del Estado es, en este caso, una referencia ineludible. La planificación de un sistema integrado de transporte es una necesidad imperiosa de los tiempos que corren. Para ello, es necesario considerar el transporte público en el marco de una política de Estado para la región metropolitana, en este caso.
En cualquier sociedad –y en particular en la nuestra, con más de 12 millones de habitantes – resulta imperioso que el Estado planifique, regule y controle este servicio público con autonomía regional.

Finalmente, no hay que olvidar que en la estación Constitución nace un tendido ferroviario que nos comunica con las provincias del Sur. En la estación Retiro, nace el nexo con todas las provincias del centro, norte y oeste de nuestro país, y en la estación Once, con las del centro-oeste. Un país integrado por sus ferrocarriles.
Una sociedad justa es aquella en la que se gobierna sobre la base de la consideración por el otro. Naturalmente, este concepto es in escindible de una mirada integradora y moderna de Nación, con un Estado y un país soberanos. Ese es el desafío. Esa es la diferencia.

Opinión llena de actualidad. Como si la hubiera escrito para estos días como respondiéndole al sub secretario.
Porque viajar en ómnibus o en subterráneos en la ciudad y hacer el trasbordo a un tren suburbano es una flagelación que ningún credo religioso o secta fanática lo ejerce ni se lo pide a sus adeptos como muestra de religiosidad. Es un padecimiento perverso y continuo, es el maltrato generado por la inutilidad de los funcionarios mediocres. Mochila que es llevada estoicamente por el ciudadano todos sus días laborales sobre sus espaldas, es decir, el trabajador/a, el empleado/a o estudiante, el maestro/a, el albañil, el niño y nuestros queridos viejos, envidia de los estoicos o espartanos. Esto no tiene nada que ver con la calidad de vida sino con el martirologio del usuario, del ciudadano, o sea, el trabajador.

Este es uno de los aspectos, donde raya la ignorancia y la ineficiencia. El otro es que jamás se podrá reorganizar y proyectar el sistema de transporte en la ciudad mientras el mismo siga dependiendo de la Secretaria de Transporte de la Nación. Toda una aberración que viene desde los tiempos menemistas.

Ningún gobierno de la ciudad, después del de Menem, reclamó la potestad de ser él, el que debe organizar y controlar el transporte en la ciudad, y que coordine con la provincia de Buenos Aires los diferentes modos. Este gobierno tampoco lo reclamo. Al contrario, ha sido sumiso, silencioso.

Del mismo modo, ningún bloque de diputados de la ciudad pidió la derogación de la ley Dromí que reformó las Estructuras del Estado Nacional, para que así el gobierno de la ciudad tenga autonomía en organizar el transporte como todos los estados provinciales y municipales.
Por esa dependencia, perversa, jamás el gobierno podrá planificar el transporte de la C.A.B.A, para luego (repito) poder coordinar con independencia un plan estratégico con las autoridades del gobierno de la provincia de Buenos Aires para solucionar los problemas de transferencia de cargas, pasajeros y encomiendas.

El transporte es un servicio público. Ese es el objetivo fundamental del mismo, así sean sus prestatarios privados o estatales. Por ser un servicio público, el gobierno que administre la ciudad, en caso que se independice de la Secretaria de Transporte Nacional deberá fijar normas claras de comportamientos y de organización, las que deberán ser de una aplicación rigurosa.

La primera es que los diferentes modos de transporte deben ser complementarios y no competitivos. Para ser complementarios, el administrador del transporte de la ciudad debe planificar, reglamentar y controlar los comportamientos de los prestadores.

• Juan Carlos Cena experto en Transporte.
• Autor de los libros:
• El Ferrocidio 1º y 2º edición ampliada.
• Ferrocarriles Argentinos – Origen, apogeo, destrucción y recuperación, de pronta aparición.
• Numerosos trabajos de investigación sobre la temática del transporte, publicados en portales en Argentina, América Latina y Europa.

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