PUEBLOS
ABANDONADOS
25
de octubre del 2012
En
junio del 2005 se publicaba por primera vez este informe sobre
los pueblos abandonados, luego del desguace del ferrocarril.
Juan
Carlos Cena decía que se hablaba de tiempos de bonanza
luego del cierre de los ramales.
En
aquellos años, el relevamiento de pueblos abandonados
era de 870 en toda la geografía nacional. En la actualidad
hay 1.200 pueblos abandonados. Esto implica, lisa y llanamente
que el abandona avanzó, no retrocedió, simplemente,
porque no hubo políticas de Estado para implementar la
vuelta del tren.
El
Sistema Nacional de Transporte ferroviario fue destruido, hoy,
lamentablemente, asistimos a la realidad de presenciar sus despojos,
los parches son eso, parches, las políticas no existen
y las promesas fueron infinitas.
Nuevamente,
entregamos este informe del 18 de junio del 2005, hacía
poco había aparecido la 1º edición de EL
FERROCIDIO.
A
este informe se puede sumar los trabajos sobre el agua.
Por
Juan Carlos Cena * especial para Villa Crespo Digital
18
de junio del 2005
PARA QUE VUELVA EL TREN...
porque
hay 870 pueblos abandonados,
el agua se acabó
el tren postal dejó de entregar cartas y encomiendas
a los pobladores
las vías están abandonadas.
los pueblos quedaron sumergidos
los pobladores ya no están
hay 620 pueblos donde no hay más pobladores...
en la provincia de Santiago del Estero hay 65 pueblos encaminados
a ser "fantasmas" ante el aislamiento, la falta de
expectativas de sus pobladores y las consecuentes migraciones.
En Catamarca hay 48 pueblos en igual situación, Jujuy
tiene 31, Salta suma 26, La Rioja tiene 20 y Tucumán
aporta a la penosa lista 5 pueblos más.
La lista es larga y penosa...
son los efectos del desguace del ferrocarril...

Paraje Pampa Múyoj, Departamento Moreno, Provincia de
Santiago del Estero
Cuando comenzó la ofensiva final contra el sistema de
transporte ferroviario, en la década del 90, se decía:
que como consecuencia de ese cierre y todo lo estatal, entre
otros, vendrían tiempos de bonanzas, copas derramadas
y cuernos llenos de abundancia. Nadie previó que dentro
de esa fiesta anunciada, se anidaba el huevo de la serpiente,
pero, gran parte de la sociedad estaba festejando anticipadamente,
incluyendo intelectuales y esas cosas del buen pensar, y si
los sospecharon, se callaron…
Debo decir con todo orgullo que los ferroviarios alertábamos
del desastre por venir. Dos huelgas, la de 1991 y 1992 protagonizamos.
Advertíamos que se avecinaba una catástrofe nacional
como consecuencia de ese cierre.
El ferrocarril no sólo transportó pasajeros y
cargas, sino que jugó un papel integrador y articulador
de las distintas regiones del país. Llevó las
comunicaciones, acarreó agua por todo el territorio nacional.
El ferrocarril tenía una dependencia que se llamaba Departamento
Servicio de Aguas. Bajo su dirección se programaban los
trenes aguateros, las perforaciones, la construcción
de cisternas, la instalación de plantas de bombeo, y
así. Desde esa dependencia se confeccionó el mayor
mapa de las napas subterráneas del país.
En consecuencia no hubo más acarreo de agua, se anularon
las perforaciones, sus cisternas se contaminaron y agotaron,
el ferrocarril no surte más agua, los pueblos se quedaron
sin ella. Se cometía en esa anulación de la provisión
de agua un genocidio silencioso. Comenzaba un hecho social no
percibido desde el puerto, el cierre de los pueblos, la desarticulación
de las distintas regiones del país. El silencio cubría
este fenómeno social vergonzoso.
Pluma de Pato, en Formosa, fue uno de los primeros pueblos secos;
en la estación Los Naranjos en Santiago del Estero había
una planta potabilizadora de agua, se la robaron; en la estación
Milagro en la Rioja no hay más milagros, no tienen más
agua, hoy se acarrea en camiones, y así por todo el territorio
nacional, se cerraron los pozos y, detrás de ellos: pueblos.
Las poblaciones comenzaron a migrar, 870 pueblos son fantasmas,
620 en total abandono. El último pueblo que cerró
fue Totoralejos, su último habitante fue Miguel Palacios
se mudó con sus animales a Totoral, al norte de Córdoba
cerca de las salinas, en julio del año 2003; pero los
abandonos parciales no cesan. Son las consecuencias de la fiesta
anunciada. Hoy, todo el mundo calla, en el yo no estuve. Han
saqueado a la Nación. No nos dimos cuenta, claman los
festejadores y vuelven a callar, en un silencio cómplice.
En esos pueblos solo quedan los cementerios en tremenda soledad,
sin rezos ni cantos, ni llantos, las plegarias se ausentaron
y no se conmemora más ese día, el de los muertos.
Cementerios ganados por los arenales o los montes. ¡Qué
tristeza! Los muertos están más muertos, sus ánimas
migraron.
Alguien se ha preguntado, en todos los estamentos así
sean, gobiernos nacionales, provinciales, municipales, legisladores,
políticos, sindicalistas, intelectuales, profesionales,
etc: ¿Cuál es el valor de un pueblo abandonado?
¿Cual es el daño causado a la nación? Porque
este fenómeno es parte del déficit bruto interno,
donde hay cifras ocultas. A pesar del superávit fiscal
y el aumento del P.B.I.
•
Juan Carlos Cena: * Técnico especialista en Transporte
y Transporte Ferroviario.
* Miembro fundador del Mo.Na.Re.Fa y del Instituto de Estudios
Ferroviarios del Transporte
* Ex Secretario General del Personal Técnico de Dirección
- Organismo Central (1984-1989)
* Autor de los libros: El Ferrocidio y Ferroviarios Sinfonía
de Acero y Lucha, entre otros y de numerosas investigaciones
sobre la temática.*
• Autor del libro: FERROCARRILES ARGENTINOS DESTRUCCIÓN
/ RECUPERACIÓN: septiembre 2012.
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