CARNAVALES
DE OTROS TIEMPOS
Producción
de Haydeé Dessal especial para Latitud Periódico
14 de febrero
del 2014
Con
motivo el carnaval del 1941 se instala en la calle Bolívar
una gigante jirafa, que sus patas delanteras pisaban Avenida
de Mayo, y las traseras sobre la Plaza de Mayo.

A fines del siglo XIX y primeras décadas de 1900 los
corsos sobraban y alcanzaron su máxima popularidad. Los
había en casi todas las calles principales de Buenos
Aires. También en las ciudades aledañas. Predominaban
en el Centro, pero los había en Flores, en Belgrano,
Barracas, La Boca, Parque Patricios. También en el resto
del Gran Buenos Aires. Uno muy importante era el de San Fernando,
y se des...tacaban los de Adrogué, Lomas de Zamora, Avellaneda,
Morón y San Isidro, este ultimo corso se llevaba a cabo
en las calles Cosme Beccar, Begrano, 9 de julio, 25 de mayo,
hasta Primera Junta.

En estos tiempos estaba prohibido jugar con agua, solo se podía
arrojar "papel cortado, flores, serpentinas y laminillas
de mica". Esto no quiere decir que no se jugara con agua,
se siguió haciendo a pesar de todas las prohibiciones,
pero por lo menos con menos violencia. Se solía dejar
caer bolas de papel mojadas desde los balcones o azoteas sobre
la gente, a veces sujetas con hilo para volver a utilizarla.
Y por estos años comenzaron a tener importancia los bailes.
Se realizaban a continuación de los corsos en teatros,
instituciones sociales, hoteles y residencias particulares.
Por lo general eran de disfraces, y se bailaban polcas, valses,
etc. Algunos de los teatros hasta tenían un servicio
mediante el cual los concurrentes podían cambiar de disfraz
cuantas veces quisiesen. Uno de los más famosos lugares
de baile fue el "Club del Progreso", fundado en 1852.
Fuera
de la Capital los mas conocidos eran los del "Tigre Hotel"
los del "Hotel de San Isidro".

Con el paso
de los años se fue viendo que la gente de sociedad no
compartía como antes estas fiestas populares, solo acudían
a los bailes o se exhibían en los carruajes durante los
corsos mas importantes. Ya no se daba la camaradería
que imperase en el siglo anterior, en que los niños salían
con los grandes, los negros con los blancos, ricos con pobres
todos jugaban y... festejaban juntos.
El carnaval
fue perdiendo encanto, había muchas patotas y gente pasada
de copas que acudía a los corsos, siempre armándose
peleas. Muchas familias dejaron de ir a los corsos mas populares.
En 1909 se suspendieron los corsos por los continuos incidentes
que se producían en ellos.
Por estos años se daban los bailes de los conventillos,
que eran legión en Buenos Aires, muchas veces terminando
a tiros o puñaladas, pero la mayoría de ellas
festejados con mucha alegría y camaradería.
Con el paso
del tiempo muchas de las famosas comparsas fueron desapareciendo.
Fueron siendo remplazadas por las murgas. Estas en principio
estaban integradas por jóvenes de 20 o menos años.
Sus cantos eran simples e ingenuos, y sus letras "atrevidas".
Los corsos perdían brillo, se poblaban de chatas, carros
y carritos de lechero, adornados con flores artificiales, farolitos
chinescos y tiras de papel barrilete de distintos colores. Ya
no primaba la elegancia de tiempos pasados. Eran tiempos difíciles
y se notaba en los festejos del carnaval. Los desfiles fueron
siendo relegados por los bailes en gran escala que organizaban
diferentes instituciones sociales.
En
la década del 20 eran muy pocos los corsos que seguían
existiendo, y menos aun los que seguían siendo alegres
y divertidos.
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