Actualizado: 30 Junio, 2018 14:38

 

El hombre nada puede aprender sino en virtud de lo que ya sabe.

Aristóteles

 

Digamos que existen dos tipos de mentes poéticas: una apta para inventar fábulas y otra dispuesta a creerlas.

Galileo Galilei

 

 


 

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A 35 años del inicio del último golpe militar...

SISTEMA NACIONAL DE REPRESIÓN -S.N.R.- 1976-1983

Por Elena Luz González Bazán especial para Latitud Periódico

24 de marzo del 2011

La instauración de la última dictadura militar acarreó una planificación acabada del proceso represivo, estuvo conformada por las Fuerzas Armadas y las Fuerzas de Seguridad, nacionales y provinciales. Al mando de la misma estuvo la Junta Militar y el Ejército tuvo la responsabilidad primaria dividiendo el territorio en zonas, apoyados por la Marina y la Aeronáutica, para llevar adelante las operaciones conjuntas ilegales. A su vez cada una de las zonas operacionales fueron divididas en Subzonas y estas en áreas donde se encuentra la actuación de todas las fuerzas armadas y de seguridad.

Las resoluciones emanadas de la Ley 16.970 – Ley de Defensa Nacional que fue promulgada por el gobierno de Ongania, el 6 de octubre de 1966, acorde a los parámetros teóricos y conceptuales de la Defensa de la Seguridad Nacional, establece que: “las bases jurídicas, orgánicas y funcionales fundamentales para la preparación y ejecución de la defensa nacional, con el fin de lograr y mantener la seguridad nacional necesaria para el desarrollo de las actividades del país, en procura de sus objetivos nacionales”, artículo 1º.

Por otro lado, en el artículo 19º se plantea que el Comité Militar, integrado por la Junta de Comandantes, en ese momento encabezado por el presidente de la Nación e integrado por “el ministro de Defensa y la Junta de Comandantes en Jefe, formada por los comandantes en jefe de las Fuerzas Armadas” se le establecieron las funciones de:

a) Planear la estrategia militar y la conducción estratégica de las operaciones militares.
b) La asignación de las “responsabilidades operativas y logísticas a cada fuerza armada, de acuerdo con la planificación estratégica.
c) Establecer comandos conjuntos y específicos, esto está en el artículo 20º, y la formulación de la doctrina conjunta de las Fuerzas Armadas y las políticas para el adiestramiento conjunto.
d) El Comité Militar dispondrá como organismo de trabajo de un estado mayor que se denominará Estado Mayor Conjunto y dependerá de la Junta de Comandantes en Jefe , artículo 21º.

La responsabilidad operativa primaria correspondió a la fuerza Ejército, la Armada y la Aeronáutica Militar actuaran con carácter de apoyo, o se entiende esto como: la vinculación entre las dos fuerzas... de las cuales una de ellas recibe la misión general de cooperar, proteger, complementar o sostener a la otra, pero siempre bajo la dependencia de la que pertenece orgánicamente.


El país se dividió en 5 zonas y al frente de estas zonas estaban los Comandantes de los Cuerpos de Ejército y el de Institutos Militares, hoy Dirección General de Institutos Militares. Estas divididas en Subzonas y éstas en áreas.

ZONA 1 – 7 Subzonas – 31 Áreas 11.502.200 habitantes

ZONA 2 – 4 Subzonas – 28 Áreas 5.612.000 habitantes

ZONA 3 – 4 Subzonas – 24 Áreas 7.263.000 habitantes

ZONA 4 8 Áreas 2.010.500 habitantes

ZONA 5 – 4 Subzonas – 26 Áreas 1.598.000 habitantes

TOTALES 117 27.985.700 habitantes

Censo poblacional 1980

Según el Informe de la CONADEP – Nunca Más, existieron 340 a 365 Centros Clandestinos de Detención – CCD, en todo el país. Estos Centros Clandestinos de Detención estuvieron a cargo de las distintas Fuerzas Armadas y de Seguridad, y la Policía Federal, las policías provinciales, Gendarmería Nacional, la Prefectura y el Servicio Penitenciario Nacional actuaron como elementos de apoyo de acuerdo a sus jurisdicciones, zonas, Subzonas o áreas. De este sistema montado surgen ¨las patotas¨ y el engranaje represivo que tiene su claro lugar en el CCD. Son el símbolo por antonomasia de la represión estatal, allí son llevadas las víctimas, chupadas previamente y conducidas a estos lugares donde pierden su identidad, adquieren un número y deben soportar todo tipo de vejámenes. Dejan de ser ellos para transformarse en el festín de la represión ilegal y estatal.

El CCD fue el lugar esencial del aparato montado por la última dictadura, no en vano desde todos los anteriores y actuales estamentos de las Fuerzas Armadas y de Seguridad el velo de la verdad sigue oculto. Está encerrado en esas mismas catacumbas que fueron los CCD para los miles de compatriotas y hermanos latinoamericanos y de otras nacionalidades que atravesaron definitivamente sus puertas y se los tragó el día y la noche dictatorial.

Durante espacio de varios años se llevará adelante lo que afirmó Monseñor Tortola: se avecina el proceso de purificación...

El Sistema Nacional de Represión contó en nuestro país con un andamiaje basado en un Estado que dispuso todo su poder a manos de la represión, la represión estatal fue desde este lugar, apoyado por las clases dirigentes empresarias, donde muchos de ellos, más tarde, se apoderaron de las empresas estatales para lograr su vaciamiento. Todo este aparato fue dimensionado, organizado y puesto en funcionamiento desde las estructuras del Estado. En él, a partir del golpe de estado se concentró el poder político, económico y financiero, cercenando las libertades públicas, todas las prácticas culturales populares, torciendo el rumbo de las conquistas sociales a través de niveles elevadísimos de represión, terror y muerte. Si bien el principal objetivo de la dictadura fue golpear al Movimiento Obrero Organizado, desde estos espacios se resistió a la dictadura, mientras amplios sectores medios hicieron la venia y sostuvieron a la dictadura con su omisión o apoyo.

Plantear el tema Estado en este tramo es fundamental para entender el porqué pudieron pasar los planes más aberrantes desde el punto de vista de la violación de todos los derechos humanos. Pero, también, la imposición de un modelo que tenía que ver con el capital financiero, por sobre el histórico capitalismo industrial, imposición que se basó en la desindustrialización del país.

En el campo internacional el capital financiero estaba jaqueando al capitalismo industrial y en nuestros países del Tercer Mundo y dependientes de los países centrales debían ser desindustrializados y convertidos para la provisión de mano de obra barata y la producción de materias primas.
El elemento que se utilizó con fuerza fue el endeudamiento externo, no casualmente la deuda dejada por el gobierno de María Estela Martínez de Perón fue de 7 mil millones de dólares, a la salida de la dictadura la Argentina debía a los organismos internacionales casi 50 mil millones de dólares.
Por eso tener claro para las generaciones venideras, para las actuales, es una necesidad histórica, va más allá de revivir procesos, se trata de re incorporar los mecanismos de la memoria colectiva, recuperar una identidad popular que sirva como contenedor de que las clases dominantes intenten implementar nuevas formas de represión. Se trata de oponerse a las formas represivas actuales y las injusticias de todo tipo. Pero para entender el porqué de estas medidas represivas han que comprender, acabadamente, este proceso histórico Argentino y de Latinoamérica.

No se puede hablar más de excesos, hubo un plan ideado y llevado a cabo hasta las últimas consecuencias, que no se soportó de rodillas, al contrario fue resistido heroicamente por miles y miles de trabajadores anónimos que sufrieron la persecución, la muerte, la desaparición y en menor medida la pérdida de trabajo.

De este SNR salió el ford falcon y la patota, el Grupo de Tareas, el robo, la nocturnidad y también la ¨levantada¨ a plena luz del día. Salieron los apropiadores de bebes, la violación, la picana y la instrumentación del terror. No comprender esta forma de funcionamiento represivo, es como se afirma comúnmente, poner el carro delante del caballo.

De esta organización planificada a lo largo y ancho de la Argentina se fueron engarzando pieza a pieza los distintos actores políticos y sociales que decidieron jugar del lado de la dictadura. Por eso el terrorismo de Estado contó con la cúpula de la iglesia católica y de otras estructuras religiosas que no hicieron nada por sus seguidores, por el contrario conocían las listas de desaparecidos y muertos, como el caso de Monseñor Grasselli.

El Informe de la CONADEP revela que existieron, por lo menos, y hasta noviembre de 1985, comprobados 8.961 desaparecidos, nueva figura social que apareció, irrumpió en el paisaje nacional. Podemos decir que la mayoría de estos desaparecidos, a 35 años del golpe y algunos menos de su desaparición, continúan en la misma figura social. Son una incógnita, como afirmaba Videla, cuando le preguntaban de los medios de prensa extranjero el destino de miles de personas.

En estos últimos años, se han podido recuperar, rescatar los restos de varios dirigentes sindicales, delegados y activistas del movimiento obrero, entre ellos se ubicaron los restos del dirigente mecánico cordobés René Salamanca, luego de su asesinato fue arrojado a la fosa de San Vicente. Salamanca fue secuestrado el 24 de marzo de 1976, era el Secretario General del SMATA – Córdoba, este gremio tenía más de 12.000 obreros mecánicos. El trabajo silencioso y valioso del Equipo Forense Argentino lleva adelante dicho esfuerzo, titánico. También se rescataron los restos de los ferroviarios: Haydeé Torres Bonaldi y el negroRafael Ángel Grimald, otro dirigente recientemente rescatado es Jorge Di Pascuale del gremio de Farmacia, la fundadora de Madres de Plaza de Mayo, Azucena Villaflor y las madres: María Ponce de Bianco y Esther Ballestrino de Careaga la monja francesa Leonie Duquet y tantos más.

Hace años se trabaja en el Pozo de Vargas, donde se presume que hay un número no determinado de desaparecidos de la zona norteña de nuestro país.
El Informe de la CONADEP, conocido como el Nunca Más sostiene que:

El 30,5 por ciento de los desaparecidos eran obreros industriales
El 17,9 por ciento asalariados
El 5,7 por ciento docentes
El 1,6 periodistas
El 10,7 profesionales
El 21 por ciento estudiantes


Debemos hacer algunas salvedades de cómo entender estas cifras. La década del ´70 tenía un 3 por ciento de la desocupación estructural, aproximadamente, un porcentaje elevado de profesionales estaban en relación de dependencia, o sea, eran asalariados. Del 21 por ciento de los estudiantes, aproximadamente el 75 por ciento era asalariado. En la actualidad la UBA a dado a conocer un censo donde declara que el 59 por ciento de su estudiantado trabaja.
Por ende es claro afirmar que los desaparecidos de la última dictadura militar fueron mayoritariamente obreros y asalariados, la clase trabajadora argentina brindó más del 65 por ciento de sus hombres y mujeres a los escarnios de este genocidio que no puede cerrarse por mandato.

Por eso como afirmaba Monseñor Zaspe: ¨El silencio y el olvido no traerán la paz anunciada¨.

FUENTES: Informe de la Conadep, organismos de Derechos Humanos, diarios, fuentes propias.

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