De nada sirve al hombre lamentarse de los tiempos en que vive. Lo único bueno que puede hacer es intentar mejorarlos.

Thomas Carlyle

Un gran hombre demuestra su grandeza por el modo en que trata a los que son o tienen menos que él.

Thomas Carlyle

Actualizado: 3 Octubre, 2016 16:16

MOVIMIENTO OBRERO INFORMES / INVESTIGACIONES

El 30 de marzo de 1982, la movilización obrera invisible, la que no se quiere historiar…


UNA GESTA OLVIDADA
Parte II

¨El olvido es ausencia de memoria. El olvido es una herramienta de la clase dominante. La memoria es un proceso social. Despojados de su memoria, los pueblos se opacan, mueren. Y suelen morir en medio de la algarabía de imaginar que el pasado no interesa, aturdidos por voces que los llaman a no recordar, apalabrados por ilusionistas que susurran que hoy todo empieza de nuevo. Las raíces pueden secarse si una voluntad de memoria no se opone a la voluntad de olvido. Sin esta fidelidad no hay ética posible¨.
Juan Carlos Cena


Por Elena Luz González Bazán * especial para Latitud Periódico

28 de junio del 2011

El 27 y 28 de junio de 1975 se llevó adelante un paro general por 48 horas que enfrentó la política económica del gobierno de Isabel Martínez, su ministro de Economía, Celestino Rodrigo y el ministro de Bienestar Social, José López Rega. El éxito de aquella movilización fue el desplazamiento de ambos ministros. Luego, el tiempo del golpe se apresuraría y desde las usinas del golpe impulsarían a aquella etapa que se inició el 24 de marzo de 1976.
En homenaje a aquella jornada, un adelanto sobre una gesta olvidada: el 30 de marzo de 1982.

Lo previo
No hubiese existido el 30 de marzo de 1982, sino hubieran ocurrido antes todas las formas de resistencia, primero Luján, luego lo que fue lo fundacional: el paro del ´79 convocado por los 25 y las grandes movilizaciones a San Cayetano en 1981. Se estaba gestando y ganando la calle, palmo a palmo, espacio a espacio, enfrentando a la montada, los gases y los hidrantes, las balas de goma y las de plomo, soportando el asedio de las fuerzas represivas de la dictadura que no medraron en golpear y reprimir, cuyo saldo fue de más de 3.000 detenidos.

Esta impresionante marcha de los trabajadores del movimiento obrero dejó herida a la dictadura, un golpe mortal que luego juega con esa avanzada criminal que fue Malvinas, donde volvió a pagar el pueblo trabajador, entregando sus mejores hijos.

Malvinas, tapó la lucha del movimiento obrero, los años de la mentira y la hipocresía sumaron para lograr desinstalar que todos fueron responsables, todos se avinieron a la llegada de la última dictadura militar.

Han pasado 26 años de aquella movilización de masas. 32 años del golpe militar, se hace necesario descorrer el velo de aquella mentira instalada, por eso se puede afirmar según el trabajo de los pocos que han investigado esta verdad silenciada, que entre el 65 y 70 por ciento de los desaparecidos son trabajadores. Que se cuentan que fueron miles los delegados, miembros de comisiones internas, activistas y militantes obreros que fueron arrancados de sus casas, fábricas y de la vía pública para acallar la protesta, instalar el terror y doblegar al movimiento obrero.

Los tiempos de la historia reciente, las falacias instaladas y las historias que se van conociendo, gracias a quienes han ido rescatando lentamente esa realidad, vuelve a pensar que siempre triunfa la verdad.

¨El Estado en todos estos tiempos, como el actual, fue un instrumento con que ha contado el Capitalismo para la materialización de sus propósitos de dominación, sin la cual no podría subsistir, ha perseguido siempre cualquier intento de los trabajadores tendientes a mejorar su triste condición de explotados. Ha boicoteado por todos los medios todo intento organizacional, ha provocado la desunión entre los trabajadores a través de agentes provocadores, traidores. En forma sutil y no tanto. Cuando no lo pudo lograr, estos fueron reprimidos sin vacilación desde los comienzos organizativos. La clase obrera resistió siempre esa coerción, manipulación, boicot y todas las políticas de cooptación a través de las prebendas, rechazó con fiereza las pretensiones de las clases explotadoras de hacerlos trabajar de la cuna a la tumba¨. Juan Carlos Cena – Historia de las Masacres.

El tiempo de la verdad es un tiempo de lucha, la verdad se instala cuando hay lucha, es la historia de los vencidos, los vencedores ya la tienen elaborada, y hay una parte importante de la sociedad que está dispuesta a comprar el discurso dominante. Es más sencillo, más fácil y no crea compromisos.

La verdad es, en sí misma, una necesidad. El tiempo de la verdad está surgiendo, es la obligación de quienes asumen ese compromiso, no doblegarse. La mediocridad ha durado mucho y seguirá instalada por un tiempo más, pero podemos ser capaces de arrasar con los mediocres y emplazar la verdad de los que lucharon y fueron vencidos, pero honrosamente. Mil flores pueden ser pisoteadas, si una queda en pie, esa es razón suficiente para que renazcan primaveras…

En jaque por sus propias contradicciones y por las tendencias a la revuelta popular, la dictadura se lanzó inmediatamente a la invasión de las Malvinas. Por eso mismo, el 30 de marzo de 1982 debe ser rescatado como una de las grandes gestas de la lucha popular, de la rebelión obrera en las calles. La versión de que la dictadura se cayó como consecuencia de su propia descomposición, sin que los trabajadores y el pueblo atinaran a enfrentarla, es una suerte de "historia oficial".

Más de mil quinientas personas resultaron detenidas durante la manifestación convocada por la CGT nacional aquel 30 de marzo de 1982, según el diario Crónica. En el casco céntrico porteño hubo al menos tres horas de violentos enfrentamientos entre los manifestantes, que intentaban llegar hasta la Plaza de Mayo, y centenares de policías apostados en distintos lugares de la ciudad se sostiene desde los medios de aquel momento.
Quienes participamos de aquel día podemos afirmar que la resistencia comenzó a las 10 de la mañana y entrada la noche seguía los focos de lucha, reagrupamiento y vuelta a empezar, que para esas horas los detenidos en la ciudad eran miles, el interior no quedaba atrás, fue un día glorioso del Movimiento Obrero en todo el país.
Las formas de resistencia fueron miles, tantas como los que manifestaban, se atacaban los carros hidrantes y cárceles rompiéndoles faroles, pinchado cubiertas. Los miguelitos, las bolitas para hacer volar por los aires a los gendarmes, las hondas, las piedras y todo lo que se ponía a tino.

Nada faltó, todo fue suficiente y necesario.

Los bares cerraban sus puertas pero acogían a los manifestantes.
En la zona se ayudaba a los heridos que volvían nuevamente al enfrentamiento.
La bronca era tan grande, la indignación no tenía límites. Las corridas y los reagrupamientos, el insulto verbal, la pelea cuerpo a cuerpo tratando de no permitir el arresto. Todo valió en aquella jornada, protagonizada por el valor y el coraje. Nada asustaba, ni los cientos, miles de fuerzas de seguridad y militares, los civiles armados, los famosos ford falcon, todo estaba, los caballos y sus secuestradores uniformados. Todo estaba y nada les sirvió frente a un movimiento de masas que le dijo a la dictadura militar que quería su fin.

Las fuerzas de seguridad no sólo arremetieron contra quienes integraban las columnas de manifestantes, sino que detuvieron también a tres periodistas (uno de ellos de una cadena de televisión norteamericana) y a tres reporteros gráficos.
Uno de los problemas que debían enfrentar los uniformados se centraba en que los grupos populares se armaban y disolvían rápidamente en distintas esquinas, para reaparecer una y otra vez a corta distancia, improvisando con ello una táctica que obligó a la policía a redoblar su acción y a endurecer la represión.

Entre los detenidos figuraban el entonces secretario general de la CGT nacional, Saúl Ubaldini, y cinco integrantes de la comisión directiva; el Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel, junto a un grupo de madres de Plaza de Mayo; Carlos Saúl Menem (por entonces dirigente justicialista), junto a tres integrantes de la rama femenina del justicialismo, mientras desde la Unión Cívica Radical, que también había adherido oficialmente a la marcha, se denunciaba la detención del dirigente Juan Carlos Zambarieri.
En otros lugares del país también hubo represión, como sucedió en las ciudades de Córdoba y Rosario. Hubo movilizaciones en muchos lugares del país. El paro no pasó desapercibido.

Protagonistas de aquellos años sostenían: el 7 de noviembre de 1981, en la movilización a San Cayetano, con una parafernalia represiva en Liniers, Ciudadela y gran parte de los alrededores de la iglesia en Liniers.

¨El 7 de noviembre de 1981 concurrimos a la primera concentración que durante la dictadura convoca la C.G.T. frente a la Iglesia de San Cayetano, por Pan, Paz y Trabajo¨ aseveraba un participante.
¨Por primera vez lo hacemos con un cartel que nos identificaba, el que nos es arrebatado por la policía a la vez que se llevaban detenidos a algunos de los asistentes de nuestro movimiento. La concurrencia del único organismo derechos humanos que estuvo presente como tal, marca claramente nuestra adhesión a las causas del movimiento obrero y nuestra permanente voluntad de vincularnos con las organizaciones sociales¨, certificaban los integrantes de Familiares de Detenidos – Desaparecidos.

Continúan diciendo: ¨El 30 de marzo de 1982, la C.G.T. llama a una manifestación de protesta. Concurrimos a ella, pero es imposible realizarla. Un infernal operativo llevado a cabo por la policía montada y la infantería de policía se pone en práctica y lo impide. Buenos Aires parece el escenario de una guerra; se tiran gases lacrimógenos y los "carros neptunos" bañan a los manifestantes. Es asesinado un obrero; hay cientos de detenidos, heridos y contusos¨.

Por otro lado, un documento de los Familiares de Detenidos – Desaparecidos de septiembre de 1988 afirmaba que había habido resistencia.
En el mismo afirman: ¨Se oculta celosamente la resistencia obrera y popular. Se pretende hacer creer que, salvo las heroicas Madres de Plaza de Mayo, “todos somos responsables” de lo sucedido. Se exalta a los que se fueron del país y se ningunea a los que trabajamos en la clandestinidad y entre las masas para organizar y desatar la lucha antidictatorial¨.

Y luego continúa: ¨Al triunfar el golpe la clase obrera tuvo que retroceder. Se abrió un prolongado período de reflujo en el movimiento de masas. Pero poco a poco comenzaron a desarrollarse los gérmenes de la resistencia. Fueron surgiendo luchas parciales “que permitieron acumular experiencias en el combate contra un enemigo desconocido y feroz”.

Entre octubre y noviembre de 1976 se produjo la lucha de los trabajadores de Luz y Fuerza que se fue irradiando por todo el país, los sindicatos de luz y fuerza fueron parando, más de cuarenta días con sus noches jaquearon a las fuerzas dictatoriales, pese a los secuestros y la desaparición del secretario general Oscar Smith y de varios delegados en Buenos Aires. Los despidos y las amenazas proferidas en comunicados militares hacia todos los obreros de la energía, mientras que en Córdoba lo desaparecían a Tomás del Carmen Di Toffino, secretario General.

En Santa Isabel, no obstante el secuestro y desaparición de René Salamanca el mismo 24 de marzo y pese a estar perseguida y encarcelada la Comisión Directiva del sindicato, por supuesto confrontativa y resistente al golpe militar. Se llevó adelante una lucha encabezada por una comisión de 18 obreros por aumento de salarios y se ganó.
Galleguito Dal Ponte de Perkins, Córdoba. En el caso de la Peugeot se produjo una concentración de 4.000 obreros en la planta. La policía detuvo a seis compañeros y acto seguido la totalidad de los trabajadores abandonó la planta y rodeó a las fuerzas represivas. Eran actos de heroicidad que no se han querido levantar deliberadamente.

También ese mismo día y ante la mirada atónita de las mismas fuerzas militares los trabajadores procedieron a sentarse, generando desconcierto entre los policías y los efectivos militares. Impartida la orden de disparar contra los trabajadores sólo algunos soldados lo hicieron al aire. Otros bajaron sus fusiles. Algunos obreros arengaron a los soldados. Luego bajó de un helicóptero un jefe del Regimiento 7 de Infantería y se sucedió un diálogo. Finalmente los detenidos fueron liberados y más tarde se logró el aumento.
Se produjeron luchas en otras grandes empresas como Ford, General Motors (Barracas), Mercedes Benz, Standard Electric, La Cantábrica¨.
En octubre de 1977 se produjo la gran huelga nacional ferroviaria que marcó un nuevo momento en la resistencia.
Desde fines de 1977 y durante 1978 la dictadura desarrolló una intensa campaña de propaganda e hizo enormes preparativos bélicos para una guerra fratricida con Chile en torno al conflicto por el canal de Beagle. La dictadura instrumentó el Mundial de Fútbol de 1978 para acelerar su curso guerrerista. Para la navidad de 1978 estábamos al borde de una guerra con Chile.

Pero la dictadura hasta ese momento con suficiente aire debió soportar el enfrentamiento popular. Entre agosto y septiembre de 1978, especialmente en las capas más explotadas del proletariado. En los últimos meses de ese año se realizaron gigantescas manifestaciones por la paz con Chile convocadas por la Iglesia, con gran participación de jóvenes y mujeres. Esto condicionó fuertemente a la dictadura videlista y fue un factor esencial que frustró sus planes belicistas. Ello abrió un nuevo momento, de avance de la resistencia.

La nueva fase se evidenció en el paro general del 27 de abril de 1979, que fue precedido por el paro ferroviario del 5 y 6 de abril organizado por el Movimiento Nacional Ferroviario. La clase obrera le hizo el primer paro nacional a la dictadura a pesar del terror, de los jerarcas colaboracionistas y de la acción de los quintacolumnistas. Según datos de la propia dictadura salieron a la huelga el 60 por ciento de los trabajadores del Gran Buenos Aires y más del 30 por ciento en todo el país.
Se fueron desarrollando más luchas luego del paro nacional. Tuvo gran importancia la primera huelga larga contra la dictadura videlista que protagonizaron durante 30 días los obreros del Swift de Berisso no obstante la represión y la traición que soportaron. También se puso en acción el movimiento campesino con las concentraciones del Valle de Uco (Mendoza), Cañada de Gómez (Santa Fe) y Villa María (Córdoba).

El 30 de marzo fue una gesta gloriosa, invalorable, deliberadamente ocultada. Un momento del avance de la conciencia, no sólo fue por PAZ, PAN Y TRABAJO, la consigna que resonó en todo el país fue: ABAJO LA DICTADURA MILITAR.

FUENTES: CTERA 11-09-2005, POLITICA Y TEORIA Nº 59 PCR, LOS ANDES DE MENDOZA 2 DE ABRIL DEL 2007


• El presente trabajo es un adelanto del libro de pronta aparición sobre aquella gesta del Movimiento Obrero, el 30 de marzo de 1982.

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