¨Es la educación primaria la que civiliza y desenvuelve la moral de los pueblos. Son las escuelas la base de la civilización¨.

Domingo Faustino Sarmiento

Martes 3 Enero, 2017 17:46

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EL BUEN PERIODISTA

El buen periodista es un elemento escaso en nuestro país, porque para ser buen periodista es necesario ser buen escritor. En Europa encontramos que el periodismo cuenta en sus filas con los mejores literatos, políticos, figuras científicas... En fin, si es dado dirigirse al público cuando se han demostrado condiciones de superioridad mental; y no hay ministro de Estado que previamente no se haya dado a conocer como colaborador de algún diario.
Se me argüirá que aquí podría ocurrir lo mismo; pero lo grave está en que casi todos nuestros políticos, apenas si saben leer y escribir; y nuestros escritores... Pero ¡yo soy un individuo sensible! No, no voy a hablar mal; no quiero hablar mal porque no pasa un solo día sin que algunos de los que pretenden conocerme exclame:
-¡Este tío está cada vez más envenenado!
Y lo curioso es que yo soy un tío cordial y optimista.

 

 

 

En el buen periodismo, además de la descripción de un acontecimiento, tenéis también la explicación de por qué ha sucedido; en el mal periodismo, en cambio, encontramos sólo la descripción, sin ninguna conexión o referencia al contexto histórico.

Ryszard Kapuscinski

 

(...) El periodismo es una maravillosa escuela de vida.

Alejo Carpentier

 

El poder para moldear el futuro de una República estará en manos del periodismo de las generaciones futuras.

Joseph Pulitzer

 

El periodismo es el tejido de mentiras más complejo que jamás se haya inventado.

Kurt Tucholsky

 

El periodismo mantiene a los ciudadanos avisados, a las putas advertidas y al Gobierno inquieto.

Francisco Umbral

 

El periodismo consiste esencialmente en decir.

Gilbert keith Chesterton

 

El periodismo es libre o es una farsa.

Rodolfo Walsh

 

Me sorprenden las discrepancias en el mundo del periodismo sobre lo que realmente ocurre, porque hace a lo mejor cinco o diez años sí podía ser cierta esa visión de una arquitectura más conceptual, pero hoy en día esta distinción es totalmente irrelevante.

Rem Koolhaas

 

Estoy muy interesado en el progreso y avance del periodismo, después de haber dejado parte de mi vida en esa profesión, la recuerdo como una noble profesión de inigualable importancia por su influencia.

Joseph Pulitzer

 

El periodismo al que me dedico, que es el escrito, de plumilla, de articulista y reportera, es un género literario como cualquier otro, equiparable a la poesía, a la ficción, al drama, al ensayo. Y puede alcanzar cotas de excelencia literaria tan altas como un libro de poemas o una novela.

Rosa Montero

 

LA POLÍTICA

Me pregunto con asombro en qué país estamos, porque no acabo de entender el fenómeno de la democracia que vuelve alados a los bueyes, ágiles a los rengos, sanos a los enfermos, contentos a los melancólicos, charlatanes a los mudos, cuerdos a los estúpidos, imprudentes a los timoratos, dispendiosos a los tacaños, decentes a los deshonestos, villanos a los pulcros, activos a los perezosos, optimistas a los que nunca vieron el reverso de un billete de quinientos pesos... Insisto... no comprendo este fenómeno que ha provocado la presencia de las elecciones.
Porque a mí me parece bien y comprensible que un señor de cuello palomita, polainero, con pata de gallo en el vértice de los ojos y chaleco de fantasía, haga política. No sólo que me parece bien, sino que hasta lógico, pues son estas bellas personas las que con apetitos de tiburones y recursos de limosneros en el bolsillo, pueden encontrar un porvenir en la política.
También me parece sensato que en estas aventuras de voto y urna, se embarquen los perdidos y los vagos, ya que ni los vagos ni los perdidos tienen nada que perder en dicho asunto sino que van a pura ganancia; pero lo que no encuentro explicable es que personas que durante todo el año hacen derroche de cordura, pierdan en tres días su buena dosis de sentido común y se conviertan en correveidiles de los caudillos parroquiales y aspirantes a una banca en la Cámara.
Y si no, observen ustedes. Nadie, pero nadie, ha encontrado a uno de los candidatos a diputados de las presentes elecciones pegando carteles, acarreando engrudo, extendiendo papel en los muros. Ni tampoco a ningún señor de cuello efectuando las mencionadas operaciones. Cuando más, junto a tres voluntarios del engrudo (transportador de escalera, tacho y papeles) va un señor de cuello flojo, manos de carnicero y gesto de tahúr. Dicho caballero no trabaja sino que dirige la pegadura, y lleva para inspirar respeto un bastón con nudos que más que bastón es garrote.

FUENTES: varias y propias.

Caracteres: 10.816

AGUAFUERTES PORTEÑAS

ROBERTO ARLT

Producción periodística de Latitud Periódico

3 de enero del 2017

Lo que entregamos es una selección de textos de Roberto Arlt sobre el periodismo y la política…

Sobre este oficio o profesión tan cara y necesaria, hace tantas décadas… Roberto Arlt hacía una crónica descarnada sobre el periodismo y los que en esta profesión hablan sin conocimiento, opinan y opinan sin elementos…
En cuanto a la política y sus planteos nos alertan de momentos hoy vividos en todo su esplendor: corrupción, degradación y falta de valores… no es casualidad tiene causas profundas…

PARA SER PERIODISTA

Después lo atenderé a usted que me pide la fórmula para ser periodista; pero antes, permítame que le conteste tres líneas a un muchacho que firma una carta con el nombre de Emilio.
Amigo Emilio: Usted está por hacer el disparate más grande de su vida y que más tarde le va a costar lágrimas de sangre. Déjese de macanas; aguante o váyase al Chaco. Con toda seriedad. Es lo que le puedo decir, respondiendo a su sincerísima carta. ¡Ah! Otra cosa. Cartas así no se escriben nunca a un desconocido, como el que soy yo para usted. Usted es sencillamente una criatura.
Y ahora, volvamos a usted señor que quiere ser periodista y que cree que son suficientes algunos conocimientos de «sociología y dos años de Nacional».

PARA SER PERIODISTA

No me refiero a los buenos periodistas, que son escasos; me refiero a las condiciones que se necesitan para improvisarse un mal periodista como los que abundan, por desgracia, en nuestro país.
1. ª condición: Ser un perfecto desvergonzado.
2. ª condición: Saber apenas leer y escribir.
3. ª condición: Una audacia a toda prueba y una incompetencia asombrosa.

Eso le permite ocuparse de cualquier asunto, aunque no lo conozca ni por las tapas.

Satisfechas estas condiciones, usted puede triunfar, es decir, convertirse en uno de esos perdularios de cara patibularia que lleva a la cola un fotógrafo desencuadernado y que, en cuanto suceso ocurre en la calle, hacen acto de presencia entre la admiración de la gente que cree que los periodistas se lavan la cara y «son personas preparadas».

De más está decirle, estimado consultor, que la sociología no sirve absolutamente para nada en la profesión de mal periodista. Ni tampoco los dos años de Nacional. Ya ve usted que yo no pude pasar de tercer grado...

LO QUE USTED QUIERE ES UN EMPLEO

Usted no quiere ser periodista; lo que pretende es un empleo en un diario, y tiene razón en poseer esas ambiciones, porque en la mayoría de los diarios abundan como las moscas negras los empleados, y escasean como las moscas blancas, los periodistas. Dedicarse al periodismo por vocación y porque, en realidad, se poseen cualidades para ello, está bien, pero muy bien. Mas es el caso que el gran porcentaje de la gente empleada en los diarios está en ellos por la necesidad de ganarse unos pesos; nada más. Así llegan al periodismo infinidad de individuos que no tienen cabida en otra parte ni sirven para nada. Cuando un individuo se da cuenta de su insuficiencia para toda actividad, exclama con un tupé desconcertante: «¡Me voy a dedicar al periodismo!».
Es fabulosa la cifra o porcentaje de cuadrúpedos que se encuentra en esta profesión.
Uno no sabe si indignarse o reírse, pero de hecho, comienza por admitir que si uno se pudiera convertir en un Mussolini, lo primero que hacía era mandar a la cárcel a cuanto individuo se dijera periodista. ¿Usted se acuerda de la historia del Buen Mozo de Guy de Maupassant? Es la historia del noventa y cinco por ciento de las personas empleadas en los diarios. Un individuo que se encuentra en la vía y tiene que dedicarse a robar o al asalto en banda, tropieza con un amigo, y el amigo se lleva las manos a la cabeza, indignado de ver a un hombre que se ahoga en un vaso de agua. Y exclama:
-Pero ¿por qué no te dedicás al periodismo?
-Pero si no sé escribir -contesta Buen Mozo.
-¿Quién te ha dicho que para ser periodista hay que saber escribir?
Y Buen Mozo se convierte en periodista.


OFICIO PARA VAGOS


El periodismo, así entendido, es un oficio para vagos y para audaces. Recuerdo (yo he sido periodista) que en la profesión he conocido tipos formidables. Inclasificables. Usted no sabía qué pensar de ellos, si habían cursado un bachillerato especial en la leonera, o de dónde salían. Me acuerdo de uno, que en cuanto crimen se cometía, lo primero que hacía al llegar «al lugar del suceso» era revisarle los bolsillos al muerto. Tenía una habilidad magistral para ese trabajo. He conocido a otro que se hacía seguir de un atorrante de menor cuantía y, lugar adonde llegaba y al cual estaba prohibida la entrada, exclamaba mi tipo al introducirse: «Déjelo entrar, es mi secretario». La gente lo confundía con el juez, y creo que hasta era carterista o lancero de bondi. Más tarde supe que había sufrido persecución de la justicia.
Sin embargo, estos individuos que nos merecen un desprecio cordial son útiles en ciertas formas de las muchas actividades que reviste el periodismo subalterno. Es decir, insustituibles.

 

COSAS DE LA POLÍTICA

He visto a un cojo pegador de carteles. A un cojo auténtico, a un rengo verdadero y para colmo, con muletas. Iba en mangas de camiseta y lo rodeaban una cuadrilla de beneméritos del engrudo y el pincel.
He visto un camión cargado de facinerosos. Este camión se adornaba de banderas argentinas y llevaba a los costados el siguiente letrero: «Se alquila». Otro camión cargado de sinvergüenzas ostentaba la siguiente inscripción al óleo: «Se vende».
He visto a un hombre que no trabajó nunca. En nada ni por broma. Pues este fiaca de solemnidad cargaba una escalera. Y con gesto airoso y semblante agradecido.
He visto a un analfabeto. Me estrechó las manos y luego, con magnánimo gesto, me ha dicho:
-Te invito a tomar un «boc».
-Pagás vos -aclaré- porque una cosa es invitar y otra es pagar.
-Sí, pago yo. ¿No sabés? Soy redactor oficial de proclamas del partido X.
-¿Redactor?...
-Sí, y tenés que ver el respeto que me tienen...
He chocado en mi camino con un muerto de hambre. Me ha mirado sonriendo y ha dicho:
-Esta vez nos ponemos las botas. Si querés te recomiendo al ministro N.
Me detuve en una esquina. El orador espeluznaba a sus oyentes. Me acerqué para reconocer el charlatán y constaté con asombro teológico que el que hablaba era sordomudo de nacimiento e imbécil para más datos.

 

 

RELACIONADO CON:

ROBERTO ARLT

ESCRITOR, PERIODISTA...

Producción periodística de Latitud Periódico

4 de octubre del 2016

 

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