Un libro debe construirse como un reloj y venderse como un salchichón.

Oliverio Girondo

Actualizado: 4 Octubre, 2016 16:11

En verdad, si no fuera por la música, habría más razones para volverse loco.

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DEL LIBRO FERROVIARIOS • SINFONÍA DE ACERO Y LUCHA
LOS POLICLÍNICOS/HOSPITALES FERROVIARIOS

Por Rafael Cattáneo * especial para Latitud Periódico

8 de febrero del 2011


Dedicado a todos los trabajadores del riel que lucharon
Por un hospital ejemplo de atención y modernización.
A todos los ferroviarios que dieron sus nervios,
Vidas y sueños por los ferrocarriles argentinos.
A la memoria de todos los trabajadores que
Ocuparon un puesto en el policlínico ferroviario.
Rafael Cattáneo

PARTE II

El 1 de enero de 1947 en un articulo publicado en el boletín “El obrero ferroviario” el señor Ceferino López (Presidente de la cámara gremial) en el instituto de previsión social decía, entre otras cosas, que rescato para ilustrar las diferentes épocas de la salud del trabajador ferroviario, una de grandes emprendimientos como el caso del Policlínico Central y está en estado de abandono, es la desidia por la salud del trabajador. Ceferino López decía lo siguiente:
“No alcanza con mejorar la jornada de trabajo y lograr mejoras salariales
sino que debido a que el hombre en su instinto de comprenderlo todo,
olvidó lo que debió aprender primero “el cuidado de si mismo”… de que
sirve al obrero buenos sueldos si el carece de los medios que lo invite, que lo eleve a comprender que sin una constante y permanente vigilancia de su organismo termina su maquina atrofiándose minando paulatinamente su salud, cercenando su alegría, descontento ente social; lastre que disgrega y rompe la más bella visión de la irrealidad en la medicina social… a estos fines tiende la medicina preventiva, problema social que al fomentarlo una organización obrera, le da aliento de inmortalidad…”.
Sobre estas premisas claras y justas se basa el anhelo de construir el policlínico ferroviario, no con ansias de hacer negocios como lo hicieron los últimos administradores de la comisión directiva de la obra social ferroviaria hasta vaciar en forma completa el Hospital Ferroviario. No fueron fuerzas externas, ni imágenes divinas, sino políticas económicas basadas en el más inescrupuloso lucro lo que llevó al cierre y quiebre del Policlínico.

Políticas que comenzaron aplicándose ya con la dictadura militar y siguieron en forma continua en la etapa de la democracia, pero es en la década del ´90, donde se avanza sobre el sistema de salud público, con la idea de privatizar el sistema de obras sociales, pilar fundamental para la atención medica de los trabajadores argentinos.
Sin entender este proceso de saqueo de los años noventa, no podemos comprender el motivo de la liquidación y vaciamiento del sistema de hospitales ferroviarios.
Porque valga la aclaración, que no sólo se cerró el Policlínico Central, sino junto a él, los 74 centros de salud que tenía la obra social en todo el país entre hospitales y consultorios externos.

De la idea de la salud preventiva inaugurando casi 74 centros en todo el país a la década del ´90 liquidando todo ese sistema integral de salud, situación de vaciamiento paralela que sufrió Ferrocarriles Argentinos, pero es importante aclarar que el motivo del quiebre de la obra social no fue el cierre del ferrocarril, sino el endeudamiento que fue acumulando mucho antes de la política de “ramal que para, ramal que cierra” por las malas administraciones, desvíos de fondos y luego concesionando el servicio de salud del hospital a empresas fantasmas que la única función fue cobrar los bonos y aportes para no invertir un solo peso, es mas dejando en todos los casos una deuda gigantesca que como es costumbre en Argentina absorbió el trabajador en este caso mediante su obra social.

Todo este proceso no sólo tuvo motivos económicos lucrativos, sino derrumbar un sistema de salud basado en la solidaridad de los trabajadores. Por eso es interesante leer este párrafo que escribió el filósofo Noam Chomsky sobre los procesos privatizadores en América Latina:
“Las privatizaciones no tienen un motivo sólo económico. El motivo de las privatizaciones es socavar la democracia. Si uno saca las cosas de la arena pública y las deposita en las manos de tiranos privados, la democracia será formalina, gente que ya no toma decisiones. Las privatizaciones ahora están avanzando hacia lo que se llaman servicios, cualquier cosa en la que un ser humano puede interesarse, como el agua, la educación, la salud. Y si analizamos lo que hay detrás de todo esto, es pura propaganda…” (Del libro Conversaciones con Noam Chomsky).

Muy acertada esta definición para poder entender el proceso central de la liquidación del sistema de hospitales ferroviarios.
Antes de entrar en algunos detalles sobre las empresas y como funcionó la maquinaria del vaciamiento de la obra social, quiero ejemplificar en como funciona hoy, año 2009, la obra social ferroviaria.
Luego del cierre de todo el sistema la obra social entregó en forma inescrupulosa la cartilla de afiliados a las empresas de medicina privada siendo estas las encargadas de brindar la atención al trabajador. La comisión directiva en estos tiempos más que nunca tiene un rol de gerenciador que facilita negocios con el sistema de salud privado entregando la base de datos de los trabajadores.

En el año 2000 la obra social entrega la concesión de la atención de los trabajadores a la gerenciadora SIRESA que cumplía el rol de cobrar los aportes yse encargaría de conseguir lugares para la atención de los afiliados. Aquí pasó que cuando el trabajador se debía atender en el lugar que figuraba en la cartilla se le decía que no se podía atender por falta de pago de la obra social, que, en realidad, la que no pagaba a los profesionales o centros de salud era la gerenciadora con la complicidad de la comisión directiva de la obra social. Ya corría el tiempo de la desregulación del sistema de obras sociales, sueño de muchas empresas de medicina privadas y dirigentes sindicales, que gracias al gobierno déspota de la alianza UCR-FREPASO y etc., pudieron entrar a realizar negocios muy lucrativos con la salud y atención de los trabajadores argentinos. Debido a la nula atención de la obra social ferroviaria, muchos trabajadores del riel decidieron cambiarse de obra social pasando la mayoría a la del sindicato de UPCN que tuvo una política de captar afiliados de otros gremios, similar a la de una empresa privada.

Cuando el sostenimiento de SIRESA como gerenciadora de la obra social ferroviaria era imposible, de un día para otro, se hace humo dejando sin cobertura a los afiliados ferroviarios. No sólo eso, sino que también dejó una deuda de más de 13.000.000 de pesos a las arcas de la obra social, por incumplimiento de pagos y desvíos de aportes de los trabajadores, que sumado a los 8 millones que tenia la obra social, estos acuerdos terminaron endeudando a la obra social en más de 21 millones de pesos. No sólo eso, también, en un momento se le había vendido el hospital ferroviario de la ciudad de Rosario (nadie sabe la cifra) a esta gerenciadora de dudosa conformación que venia con serios antecedentes de negociados en el PAMI durante la gestión de la inolvidable Matilde Menéndez y en este caso hizo abandono del edificio dejando una deuda con los empleados y sin atención a los afiliados de la ciudad de Rosario y aledaños. Aquí los trabajadores del Sanatorio del Litoral como lo bautizó la gerenciadora SIRESA tomaron el edificio reclamando que den la cara los directivos de la Unión Ferroviaria y de la obra social, esto no ocurrió, por lo tanto los trabajadores y profesionales empezaron una lucha para reclamar que se entregue el sanatorio a ellos para volverlo a poner en funcionamiento, ya que los dueños de SIRESA no daban señales de vida para seguir operando el sanatorio.

Como decía Raquel Múgica una trabajadora del Sanatorio: “La responsable de esta situación es la empresa Siresa SA y no tenemos ni idea quienes son los dueños.
Como representante de la empresa dentro del sanatorio teníamos a la señora Tania De Feo o también conocida como María Alejandra Bloomintong, tenia dos nombres, no se porqué. Empezó siendo administradora, terminó siendo apoderada y después presidenta de la empresa. Era la que ponía la cara, la que cobraba las capitas del Pami. Hace un mes y medio que dejó de venir al sanatorio. La empresa y el gremio están totalmente borrados, SIRESA. SA se hizo cargo del sanatorio hace seis años y desde hace cuatro adeuda aportes, ART y obra social. Se hicieron gestiones a nivel local, provincial y nacional para que la empresa presente la quiebra o haga algo, porque es una situación incierta” (17 de octubre del 2006).

A estas empresas fantasmas los directivos de la Unión Ferroviaria y La Fraternidad entregaron en un primer momento la atención de los trabajadores del riel, como también vendiéndole uno de los hospitales más importantes que tenia la obra social, como fue el de la ciudad de Rosario, luego del Policlínico central, para el vaciamiento completo, abandonando a la buena de dios no sólo a los trabajadores sino a los afiliados activos y jubilados que dejaron de tener acceso a una cobertura medica digna.

• Rafael Cattáneo es un ferroviario en actividad, por supuesto, por razones de seguridad laboral no revelamos su nombre. Este trabajo que entregamos en forma completa fue publicado en forma exclusiva en el libro de Juan Carlos Cena, FERROVIARIOS, SINFONIA DE ACERO Y LUCHA – agosto del 2009. Los autores no han cedido en forma también exclusiva esta investigación.

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