CARLOS
GARDEL
81
AÑOS DE LA MUERTE DEL ZORZAL
Por
Elena Luz González Bazán especial para Latitud
Periódico
22
de noviembre del 2016
El Zorzal, Carlos Gardel, muere en un accidente aéreo
en Medellín, Colombia. Así comienza un narración
que dura y perdura y seguirá el camino ascendente del
mito…
Carlos Gardel fue cantante y actor de cine y es considerado
uno de los artistas más importantes de del siglo XX.
Se lo sigue considerando por su forma de cantar y su voz: el
gran maestro del tango.
Uno
de los temas controvertidos es dónde nació, el
problema subsiste, han pasado 81 años y algunos historiadores
sostienen que nació Toulouse, Francia, el 11 de diciembre
de 1890 y según otros, nació en Tacuarembó,
Uruguay, el 11 de diciembre de 1887. Ergo, como se afirma comúnmente,
media biblioteca para cada lado.
Lo que si está claro es que falleció en un accidente
aéreo en Medellín, Colombia y que vivió
en Buenos Aires.
COMO
ACTOR
Entre
las películas que filmó y por supuesto que siempre
actuó cantando figuran: Cuesta abajo, Mi Buenos Aires
querido y Tango en Broadway, para la Paramount de Nueva York.
Asimismo,
realizó innumerables giras que lo hicieron recorrer Francia,
España, Italia y Estados Unidos, entre otros países.
Formó
grandes dúos que lo hicieron gozar de mucho éxito.
En 1911 se unió con José Razzano, El Oriental,
y estuvieron juntos durante 15 años.
Más
adelante, conoce al poeta y periodista Alfredo Le Pera, con
quien Gardel escribirá muchos temas, Mi Buenos Aires
Querido, Silencio, Volver, El Día Que Me Quieras y muchos
más.
En
abril de 1935 inicia una gira por México, Puerto Rico,
Venezuela, Aruba, Curaçao, Colombia, Panamá y
Cuba, pero no llegaría a completarla ya que encuentra
la muerte víctima de un accidente aéreo.
LA CRÓNICA DEL ANUNCIO DE SU MUERTE
El último tango que cantó Gardel
¨El
coleccionista santafesino Edmundo G. Armando nos facilitó
un dato curioso, al menos para nosotros, que se agrega a todo
el anecdotario o testimonios que abonan la enorme historia del
notable cantor, datos que van más allá de su indiscutida
calidad vocal.
Esto
se originó a partir de una noticia que fue transmitida
a El Diario de Montevideo por su corresponsal en Brasil, el
periodista oriental que firmaba Tampico. Presenciando una actuación
de Hugo Del Carril en la sala Roxy de San Pablo, una espectadora
consultó al periodista sobre cual había sido el
último tango cantado por Gardel, en Colombia. El cronista
no lo sabía. Acompañando en el auto a Hugo luego
del espectáculo, le trasladó la pregunta a este
y el cantor tampoco supo responderle.
Tiempo
después, Tampico leyó en el Correio da Manhã,
de Río de Janeiro, impensadamente, la transcripción
de una crónica de un periódico colombiano que
originó su comentario, en enero de 1941, para El Diario.
Esta
fue la crónica: «En la noche del 23 de junio de
1935 el speaker de la emisora colombiana La Voz de la Víctor
anunció una audición especial dedicada a toda
la República con la intervención de Carlos Gardel,
patrocinada por la Sacocompañía de aviones, en
uno de los cuales viajó el célebre cantor. Comenzó
esta audición a las 23 y 15 con la canción criolla
“Sin nom”, que Gardel cantó. Después
que estruendosos aplausos premiaron su interpretación,
el inolvidable artista tuvo frases de pesar por tener que dejar
Bogotá, frases éstas que emocionaron a los oyentes.
Luego le oímos en “Cuesta abajo”, acompañado
por sus guitarristas Aguilar, Riverol y Barbieri. Después,
“Tengo miedo de tus ojos”, que siguió a un
solo de guitarra por José Aguilar. Siguió luego
la hermosa canción “El carretero". En la segunda
parte de su programa interpretó “Catamarca”,
luego “Melodía de arrabal”, después
“Agarrala si podés” y sus guitarristas cerraron
con la interpretación de “Tentación”.
A pedido, Gardel canta “Silencio” y luego de este
tango pronuncia para el público estas siguientes palabras:
“Antes
de cantar mi última canción quiero decirles que
he sentido grandes emociones en Colombia. Gracias por tanta
amabilidad. Encuentro en la sonrisa de los niños, las
miradas de las mujeres y la bondad de los colombianos un cariñoso
afecto para mí. La emoción no me deja hablar.
Gracias y hasta siempre”».
Y
luego, el último tango y, por lo tanto, la respuesta
a la pregunta que motiva esta crónica: “Tomo y
obligo”.
Agregaba
la crónica colombiana que la audición terminó
a las 00:30 horas. Pocas horas después, otra emisora,
La Voz de Antioquía, anunciaba la muerte de Gardel¨.
Gentileza
de Todo Tango
LETRAS
DE CANCIONES QUE INTERPRETABA GARDEL
A
LA LUZ DEL CANDIL
1927
MUSICA: Carlos Vicente Gerona Flores
Letra: Julio Navarrine
¿Me
da su permiso, señor comisario?
Disculpe si vengo tan mal entrazao,
yo soy forastero y he caido al Rosario,
trayendo en los tientos un güen entripao.
Acaso usted piense que soy un matrero,
yo soy gaucho honrado a carta cabal,
no soy un borracho ni soy un cuatrero;
¡Señor comisario... yo soy criminal!...
¡Arrésteme,
sargento,
y póngame cadenas!...
¡Si soy un delincuente,
que me perdone Dios!
Yo
he sido un criollo güeno,
me llamo Alberto Arenas.
¡Señor... me traicionaban,
y los maté a los dos!
Mi china fue malvada,
mi amigo era un sotreta;
cuando me fui a otro pago
me basureó la infiel.
Las pruebas de la infamia
las traigo en la maleta:
¡las trenzas de mi china
y el corazón de él!
¡Párese,
sargento, que no me retobo!...
Yo quiero que sepan la verdad de a mil...
La noche era oscura como boca'e lobo;
Testigo, solito, la luz de un candil.
Total, casi nada: un beso en la sombra...
Dos cuerpos cayeron, y una maldición;
y allí, comisario, si usted no se asombra,
yo encontré dos vainas para mi facón.
¡Arrésteme,
sargento,
y póngame cadenas!...
¡Si soy un delincuente,
que me perdone Dios!
ADIOS
MUCHACHOS
1927
MUSICA: Julio César Sanders
LETRA: César Vedani
Adiós,
muchachos, compañeros de mi vida,
barra querida de aquellos tiempos.
Me toca a mí hoy emprender la retirada,
debo alejarme de mi buena muchachada.
Adiós, muchachos. Ya me voy y me resigno...
Contra el destino nadie la talla...
Se terminaron para mí todas las farras,
mi cuerpo enfermo no resiste más...
Acuden
a mi mente
recuerdos de otros tiempos,
de los bellos momentos
que antaño disfruté
cerquita de mi madre,
santa viejita,
y de mi noviecita
que tanto idolatré...
¿Se acuerdan que era hermosa,
más bella que una diosa
y que ebrio yo de amor,
le di mi corazón,
mas el Señor, celoso
de sus encantos,
hundiéndome en el llanto
me la llevó?
Es
Dios el juez supremo.
No hay quien se le resista.
Ya estoy acostumbrado
su ley a respetar,
pues mi vida deshizo
con sus mandatos
al robarme a mi madre
y a mi novia también.
Dos lágrimas sinceras
derramo en mi partida
por la barra querida
que nunca me olvidó
y al darles, mis amigos,
mi adiós postrero,
les doy con toda mi alma
mi bendición...
FUENTES: bibliografía: varias y tangos: gentileza de
Todo Tango.
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