URBANIZACIÓN
DE LAS VILLAS
Presentación del Acuerdo
Parte
II
Por Elena Luz González Bazán
especial para Latitud Periódico
12 de octubre del 2016
Corrían
los tiempos del primer golpe de Estado en nuestro país,
por 1930 cuando la dupla Uriburu – Justo se entronizaba
en el gobierno y destituía al presidente elegido democráticamente
por el voto popular: Don Hipólito Yrigoyen, cuyo apodo
era el peludo… en esos tiempos de fuertes ajustes económicos
y persecuciones sociales, a quienes no se avinieron al golpe
y lo enfrentaron, comenzó un camino que llega a nuestros
días que pronto tendrá casi un siglo de permanencia:
el surgir de las villas de emergencia, villas miserias, asentamientos,
barrios populares. Todos estos tienen un denominador común,
al unísono de los conventillos e inquilinatos, las villas,
asentamientos o barrios padecen el flagelo de la falta…
falta de agua potable, cloacas, caminos asfaltados, precariedad
habitacional, limpieza, recolección de residuos, medios
de transporte accesibles, la no seguridad, inseguridad o falta
de seguridad, gas, electricidad y el acceso a Internet, telefonía
fija y otros. En estas últimas décadas, de la
dictadura del 76 en adelante, pero con gran profusión
durante los últimos años: la droga.
Los
problemas de falta de trabajo en blanco es otra situación
que desbarranca cualquier proyecto futuro. La Argentina actual
tiene según los últimos registros entre un 35
a 40 por ciento de trabajo informal, o trabajo en negro. El
castigo más fuerte lo soportan los jóvenes y adolescentes
donde la posibilidad de conseguir un trabajo estable es como
un viaje de ida al fondo del mar… no hay… ya hay
un porcentaje elevadísimo del millón de jóvenes
y adolescentes NI NI que no buscan empleo…
Todo
esto es importante destacarlo porque este contexto social está
profundizado en estos espacios, donde ni se trabaja ni se estudia…
sin horizonte, sin futuro con un presente incierto y la droga,
el alcohol, la prostitución y el ladroneo terminan siendo
la salida para estos chicos olvidados de la historia…
Estos barrios necesitan urgente urbanización, tener una
vida digna, pero sustancialmente se requiere la implementación
de TRABAJO y EDUCACIÓN – volver a la Cultura del
Trabajo y la obligación del aprendizaje para el progreso
personal y colectivo…
En
el tercer punto se habla de la PROVISIÓN DE INFRAESTRUCTURA
PÚBLICA Y DOMICILIARIA
La provisión de infraestructura pública y domiciliaria
debe incluir en cada territorio el suministro de agua potable,
desagües cloacales, energía (eléctrica y/o
gasífera) y redes de información (correos, telefonía,
internet, tv); estos servicios deberán ser operados desde
su instalación por los mismos entes que en el resto de
la ciudad. El acceso a estos servicios debe ser garantizado
para el conjunto de la población, asegurando que la capacidad
de pago en ningún caso se constituya en un impedimento
para su acceso. Tanto las redes existentes en los barrios como
las que sean incorporadas en el proceso de reurbanización,
deberán contar con la manutención necesaria para
que la provisión de servicios se desarrolle de manera
adecuada, proyectando el crecimiento demográfico a no
menos de veinte años.
Dentro de la infraestructura pública, se realizarán
las obras hidráulicas necesarias para prevenir o mitigar
inundaciones, así como aquellas intervenciones que apunten
a anticipar, prevenir y mitigar riesgos medioambientales. El
diseño del proyecto barrial deberá vincular aspectos
referidos a la biodiversidad urbana para garantizar el acceso
a bienes y servicios ambientales de los ecosistemas locales.
El servicio y frecuencia de recolección de residuos sólidos
debe ser acorde a las necesidades del sector. Deberá
incluirse a los barrios en el Plan de Gestión Integral
de Residuos Sólidos que se implemente en el resto de
la ciudad.
CONSTRUCCIÓN O REVITALIZACIÓN DE EQUIPAMIENTOS
COLECTIVOS
Se deberá construir o mejorar los edificios y/o establecimientos
dedicados a la educación, la salud, la cultura y el deporte.
Las actividades que se desarrollen en estos establecimientos
deberán ser de calidad y adecuarse a las necesidades
de los usuarios, en particular las referidas a la educación
y la salud. Es fundamental tener en cuenta que el diseño
y uso de los equipamientos deberán ser el resultado de
un proceso participativo y deberá incorporar especialmente
la perspectiva de género. Adicionalmente, se tendrá
que garantizar la cobertura de servicios de emergencia médica,
seguridad, bomberos y defensa civil.
ZONAS VERDES Y ESPACIO PÚBLICO
Teniendo en cuenta que el espacio público define la calidad
del entorno, otorga un carácter vinculante entre la ciudad
y la ciudadanía y favorece la integración socio-espacial[1]
, es vital la existencia de espacios públicos, que deben
ser abiertos, orientados al esparcimiento, ocio y prácticas
deportivas; proyectados a escala de la propia comunidad sujeto
de derecho y en aporte al resto de la estructura urbana; generadores
de identidad barrial y colectiva, debidamente equipados en su
infraestructura, mobiliario y paisajismo. Parte de los espacios
públicos se pueden destinar a promover prácticas
agroecológicas en el ámbito de cada barrio ayudando
a la conformación de huertas orgánicas bajo cuidado
y participación vecinal.
MOVILIDAD
Entendiendo que las dinámicas de tránsito y transporte
incluyen, excluyen, condicionan, habilitan, inhiben o potencian
el uso del territorio, es necesario que se garantice el total
ejercicio de la movilidad en su conjunto, a partir de la implementación
de un sistema de trama vial jerarquizada para la articulación
urbana y organización interna, recalificando la preexistente
e introduciendo nuevas vías y accesos capaces de garantizar
la conectividad plena de peatones y vehículos. Es fundamental
la disolución de las barreras urbanas que impiden la
plena articulación del barrio a su entorno inmediato
y mediato, en completamientos de tejido, apertura de vialidades
o generación de espacios públicos pivotantes.
Esto implica la resolución plena de cruces y nodos viales
de articulación de la trama. Asimismo, es imprescindible
que ello venga acompañado con una política que
incorpore a estos barrios en la oferta de medios de transporte
público con que cuente la ciudad (ómnibus, subterráneo,
ferrocarril, taxi, etc), compensando las desigualdades de provisión
del servicio en las diferentes áreas de la ciudad y garantizando
recorridos internos y frecuencias adecuadas en villas.
FUENTE: Observatorio derecho a la ciudad y
fuentes propias.
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